viernes, 16 de mayo de 2008

¿Discriminaciones en la más Santa de todas las Tierras?

Leo por casualidad el título del artículo, perdido entre tantos otros que llenan las páginas de la revista.

Religiones discriminadas en Tierra Santa.

Lo primero que pensé fue 'allí se discrimina mucho más que eso', pero luego, recapacitando, caí en la cuenta de haberme adelantado. Claro que las personas son para mí mucho más importantes que cualquier religión pero, ¿no es la religión una parte de la identidad de las personas? En mayor o menor grado, de forma más o menos latente. Así que seguí leyendo...


"Asma Jahangir, relatora especial sobre libertad de religión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, denunció en Jerusalén a finales de enero tras una visita de siete días a Israel y los Territorios Ocupados, algunas violaciones de este derecho.

La relatora subraya que las personas 'de todas las religiones tienen la voluntad y la aspiración de vivir unas junto a otras en paz'. Califica también de esperanzadoras las iniciativas de diálogo interconfesional e intraconfesional a varios niveles.

Sin embargo, señala que 'a los musulmanes y a los cristianos se les impide rezar en algunos de los más santos lugares del mundo debido a un complicado sistema de permisos, visados, puntos de control y barreras'.

También expresa su sorpresa por las 'sutiles diferencias' para indicar la afiliación religiosa en las tarjetas de identidad. Las de los ciudadanos israelíes no incluyen la etnia del portador, mientras que las de los palestinos residentes en los territorios ocuapdos desvelan su religión. Asma Jahangir opina que 'indicar la afiliación religiosa en las tarjetas de identidad conlleva un serio riesgo de abusos'.

Si leemos la Resolución 181 (II) de la Asamblea General (1947), vemos que algo se ha quedado en el camino...


Plan de partición con unión económica

Parte I

Capítulo 1

Lugares sagrados, santuarios y edificios religiosos

1. No serán denegados ni vulnerados los derechos existentes respecto a los Lugares sagrados y a los santuarios o edificios religiosos.

2. En lo que respecta a los Lugares sagrados, se garantizarán las libertades de acceso, visita y tránsito, de conformidad con los derechos existentes, a todos los residentes o ciudadanos del otro Estado y de la Ciudad de Jerusalén, como también a los extranjeros, sin distinción de nacionalidad, sin perjuicio de las exigencias de la seguridad nacional, del orden público y el decoro.

En igual forma, se garantizará el libre ejercicio de culto, de conformidad con los derechos existentes, sin perjuicio de las exigencias del orden público y del decoro.

Capítulo 2

Derechos religiosos y de las minorías

1. Se garantizará la libertad de conciencia y el libre ejercicio de todas las formas de culto, compatibles con el mantenimiento del orden público y de la moral.

2. No se hará discriminación de ninguna clase entre los habitantes por motivos de raza, religión, idioma o sexo.


... claro que con la coletilla permanente de 'el mantenimiento del orden público y de la moral' ya estamos al cabo de la calle: la seguridad es la madre de todas las excusas.

60 años y sigue contando.



WALTZ WITH BASHIR



En plena celebración de la creación del Estado de Israel y de la Nakba palestina, resulta que es precisamente un israelí quien aparece en el festival de Cannes con un documental animado sobre lo que sucedió en los campos de Sabra y Chatila en 1982.

El diario Público escribe en el artículo que le dedica:

"El director no ha hecho una investigación con revelaciones sobre la realidad de la matanza, ya ampliamente difundidas por el informe palestino de Leila Shahid y el de la comisión israelí.

Ari Folman ha hecho algo mejor: rescatar el subconsciente colectivo para que los jóvenes israelíes de 2008 lo entiendan y puedan cambiarlo. Con una obra bella, que recuerda los mejores cuadros sobre la guerra: bonito regalo al Estado de Israel en su 60 aniversario, descubierto en Cannes el 15 de mayo, día de la independencia de Israel y día de la Nakba palestina".

Waltz with Bashir (Vals con Bashir) es una puerta abierta a la memoria.




La pregunta es: ¿quién se atreverá a cruzarla y ver lo que, durante tanto tiempo, muchos han querido desterrar de la memoria colectiva?.




jueves, 15 de mayo de 2008

Sixty Years and Counting!

By Saed Jamal Abu-Hijleh

May 2008, Nablus, Palestine

http://abuhijleh1982.blogspot.com



Sixty years and counting,

Anger in my being is mounting.

Sixty years and counting,

The child in me is shouting:

I want to run, to fly, to sing, to cry,

To walk, talk, write on the blackboard with a chalk:

"End this bloody occupation..."


Sixty years and counting!

Nablus the city of goodness,

A wounded witness to this "bloody occupation..."


No need for wake up calls,

The tanks come on time,

Go on time,

And leave you no time to plan your time…

But can these tanks kill the thyme… of Ebal and Jirzim?


Kneel to these monsters they tell us everyday,

But only to Allah we kneel when we pray,

Another sixty thousand years will not change what I say.


Tanks do not grow on mountains but olives do.

Tanks do not grow on mountains but Palestinians do.

I am an olive and my blood is oil,

My flesh is this sacred soil,

My breath the wind of the Mediterranean,

My eyes make the sea blue.


Sixty years and the fascist can go to hell,

The mosque will say Allah Akbar,

The Church will ring its bell.



Commemorating sixty years of the Palestinian Nakba (catastrophe)(1948-2008)



jueves, 8 de mayo de 2008

Otra mirada; otro hacer

06.05.08
Letter to the Guardian - In May, Jewish organisations are celebrating the 60th anniversary of the founding of the state of Israel. This is understandable in the context of centuries of persecution culminating in the Holocaust. Nevertheless, we are Jews who will not be celebrating.

Surely it is now time to acknowledge the narrative of the other, the price paid by another people for European anti-semitism and Hitler's genocidal policies. As Edward Said emphasised, what the Holocaust is to the Jews, the Nakba is to the Palestinians.

In April 1948, the same month as the infamous massacre at Deir Yassin and the mortar attack on Palestinian civilians in Haifa's market square, Plan Dalet was put into operation. This authorised the destruction of Palestinian villages and the expulsion of the indigenous population outside the borders of the state. We will not be celebrating.

In July 1948, 70,000 Palestinians were driven from their homes in Lydda and Ramleh in the heat of the summer with no food or water. Hundreds died. It was known as the Death March. We will not be celebrating.

In all, 750,000 Palestinians became refugees. Some 400 villages were wiped off the map. That did not end the ethnic cleansing. Thousands of Palestinians (Israeli citizens) were expelled from the Galilee in 1956. Many thousands more when Israel occupied the West Bank and Gaza. Under international law and sanctioned by UN resolution 194, refugees from war have a right to return or compensation. Israel has never accepted that right. We will not be celebrating.

We cannot celebrate the birthday of a state founded on terrorism, massacres and the dispossession of another people from their land. We cannot celebrate the birthday of a state that even now engages in ethnic cleansing, that violates international law, that is inflicting a monstrous collective punishment on the civilian population of Gaza and that continues to deny to Palestinians their human rights and national aspirations.

We will celebrate when Arab and Jew live as equals in a peaceful Middle East.


SeymourAlexander
RuthAppleton
SteveArloff
RicaBird
JoBird
CllrJonathaBloch
IlseBoasProf.HaimBresheeth
TanyaBronsteinSheilaColman
RuthClark
SylviaCohen
JuditCravitz
MikeCushman
AngelaDale
IvorDembina
Dr.LindaEdmondson

martes, 6 de mayo de 2008

Documenta Madrid '08

Del 5 al 9 de mayo



Para acceder a la información, pincha en la foto.

Date un paseo

Este año, del 12 al 24 de mayo, el Centro Social Haydée Santamaría vuelve a organizar el Festival Interpueblos, en solidaridad con Palestina e Iraq.


La oferta es variada, así que os animo a que echéis un ojo a la programación y os decidáis a pasaros por alguna (¡o muchas!) de las actividades que nos presentan.


Exposiciones, teatro, conferencias, pasacalles, cuentacuentos, concursos...



sábado, 3 de mayo de 2008

Dabka en Madrid

“1948-2008 Aniversario de Al-Nakbah (Día de la Catástrofe)”

Actuación: “el-MAJD” grupo de folclore de NAZARET

Martes 6 de mayo a las 19:30 “Auditorio Marcelino Camacho

C/ Lope de Vega nº40 Madrid.

Miércoles 7 de mayo a las 20:00

Salón de Actos de la Casa de la Cultura

C/ Londres nº3 Torrejón de Ardoz.

Convocan:

Asociación de la Comunidad Hispano-Palestina Jerusalem

Asociación de Solidaridad “Ernesto Guevara”

Delegación General Palestina.

Apoyan: Fundación Arangüaney – Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina.

“El-MAJD” es un grupo de folclore palestino creado en 1993 en Nazaret como parte de “El Magd”, el Centro Comunitario Municipal y con el apoyo del Ayuntamiento de Nazaret.

El grupo, a través de sus espectáculos y de su arte, ha querido desde sus comienzos preservar el patrimonio cultural palestino y al mismo tiempo apoyar la causa Palestina en Israel. Gracias a la singular ejecución e interpretación de la música popular de su tierra “el-MAJD” ha llegado a representar a la comunidad palestina en el país y en el extranjero.

“El-MAJD” está formado por decenas de bailarines, músicos y actores procedentes de diferentes partes de Nazaret: mujeres y hombres de diferentes familias, religiones y barrios de la ciudad que reflejan una imagen fiel de Nazaret, un ejemplo de tolerancia, fraternidad e integración.

Sarah, las últimas noticias y Rim Banna

El martes, leyendo las noticias, recordé la canción de Rim Banna y me imaginé a aquella pequeña Sarah con uno o dos añitos, dando pasos inciertos, risueña, ajena a lo que se veía venir.

No sé si fue así. No sé con exactitud cuál era su edad; sólo que era una niña y que, como tantos otros, murió por nada. Como ahora han muerto estos cinco hermanos y hermanas.

Un vídeo en un blog no es mucho, pero es una forma de recordarles.
Es mi forma.
Sarah (Rim Banna)

Era Sarah, Saray
dando sus primeros pasos
en la arena de Palestina.
Sus risas cubrían el cielo de Palestina.

El francotirador la sorprendió
con un tiro en la cabeza
en la pequeña cabeza de Sarah.

Sarah, Saray

Quita la venda de los ojos de Sarah
para que pueda ver la cara de su asesino.

Sarah, Saray.


Canción dedicada por Rim Banna a la pequeña Sarah Abdul-Atheem Abdul-Haq.

¿Te ANIMAS?

Si este verano se te pasa por la cabeza hacer algo diferente y te decides a cambiar la crema de sol por una mochila al hombro, quizás te interese unirte a uno de los varios campos de trabajo que nos ofrecen desde Palestina.

Aquí os dejo los dos que yo conozco, organizados por las universidades de An-Najah y Birzeit.

No tienen desperdicio.


Para acceder al a información no tienes más que pinchar sobre la foto.

Campo de Trabajo en Nablus





Campo de Trabajo en Birzeit

Pace of Peace

Imagínate que un día te encuentras con tu enemigo.

Imagínate que tienes en frente de ti a la persona por la que tu vida se ha convertido en un sufrimiento continuo.

Imagínate... que de repente le miras a los ojos y te das cuenta de que guarda el mismo odio que tú... pero también el mismo miedo y la misma frustración con la misma pregunta de fondo '¿Por qué? ¿Por qué nos hacéis esto?'

¿Qué harías tú?

Nuestros protagonistas dejan por un momento las ideologías y lealtades varias que les encadenan a sus respectivos pueblos y dan un salto para poner en el lugar del otro y verse, con sorpresa, reflejados.

Quizás haya que estar loco para hacerlo; o... quizás, sólo quizás, lo que haya que estar sea valerosamente cuerdo.


sábado, 9 de febrero de 2008

Qué difícil es hablar...

Me resulta complicado hablar sobre lo bien que me lo he pasado en Ramallah este verano pasado cuando las noticias sobre Gaza van, cada día, de mal en peor. Incluso en Cisjordania la situación ha estado también especialmente tensa.

Hablar sobre bailes y fiestas mientras a unos kilómetros siguen cayendo los muertos (la mayoría civiles) a manos del ejército israelí me parece, cuanto menos, una falta de respeto y del sentido del dolor pero, a pesar de ello, creo que la gente debe saber que existe otra Palestina, otra cosa que no sale en los medios. Como bien decía un compañero del campo, y ahora ya amigo, “este año hemos descubierto la Palestina libre, desconocida”.

Pero cuidado: hablar sobre esto entraña un problema esencial, y no me refiero solamente a las posibles críticas por una supuesta falta de sensibilidad de la que aquí escribe. Hay otras críticas que temo mucho más: las de aquellos que se empeñan en simplificar al máximo las cosas para poder entenderlas hasta llegar a rozar el límite de lo absurdo y que, encima, por si fuera poco, van sentando cátedra con sus opiniones siempre que tienen oportunidad.

A mí, lo reconozco, me resulta complejo tratar una situación que yo misma estoy aún descubriendo. La gente no tiene por qué saber todo sobre Palestina e Israel, pero sí creo que todos, sin excepción, deberíamos ser un poco más humildes al hablar sobre algo que no conocemos a la perfección (¿realmente se puede conocer algo sin ningún tipo de error o duda?).

Por eso, digo, es tan difícil hablar sobre este tema. Si yo comento que este verano me lo he pasado en grande bailando y visitando ciudades de un lugar a otro de la Cisjordania ocupada, corro el riesgo de que la gente se olvide de la palabra ‘ocupada’ y piense que ir allí es como hacer un crucero por el Caribe o acercarse a Benidorm a tomar un poco el sol, “Oye, si te lo has pasado tan bien, ¡será que la situación no está tan mal como la pintan!”.

Si digo que me he tomado mis cervezas en Ramallah y en Belén, comenzarán con eso de “¡Ah, pero si ellos son musulmanes! No pueden beber alcohol, ¿no?” (pasando por alto el hecho de que en Palestina no sólo hay musulmanes y que, más importante aún, cada uno es muy libre de hacer con su vida lo que le dé la gana, de seguir o no los dictados de la religión en la que ha sido criado).

“Así que cervezas, ¿eh?, ¡qué espabilados!” y comenzarán con eso de que son unos hipócritas que quieren imponer su religión a los demás pero luego ellos mismos no la siguen, enlazando después directamente con lo de convencer a otros para que vayan a explotarse mientras los cerebros de la operación se quedan en sus casas. Y ya por último sólo les falta ver las noticias y sentir cómo la tensión se les va por las nubes al comprobar cómo el paro aumenta, los inmigrantes nos arrebatan el subsidio por desempleo y el terrorismo internacional nos persigue allá donde estemos. Ante esto, ¿qué hacer? Unirnos todos, todos los que representamos la civilización occidental: la civilización por antonomasia, claro está; hacer muralla y defender nuestros valores y nuestras casas. Hay que acabar con la amenaza que suponen aquellos que tienen costumbres tan opuestas a las nuestras. ¡Mira que tomarse una cerveza!.

Pero yo me niego, ME NIEGO, a mostrar una Palestina en la que sólo hay armas y fotos de los mártires en las paredes de la ciudad; me niego a dar una imagen que, por ser parcial, no es totalmente real.

Claro que hay muertos, bombas, disparos, mártires, “daños colaterales” y soldados asesinados; pero también hay estudiantes que están más preocupados por sacar un 8 en el examen que por coger un arma, parejas que se encuentran a escondidas para darse un beso lejos de miradas indiscretas, niños que disfrutan con actuaciones de payasos y pueblos enteros que bailan al compás de la música en festivales de dabka.

No son tan diferentes a nosotros: intentan llevar una vida lo más normal posible e, incluso, a veces ¡hasta parece que lo consiguen!.

Ellos no tienen el problema: lo tenemos nosotros ¿o es que acaso reaccionamos ante lo que ocurre si no nos ponen fotografías de bebés muertos y madres sollozando?

Para amar Palestina no se puede ir siempre por el camino de la muerte.


miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sobre odios

Lo he estado pensando mucho, muchísimo, por razones varias. Pero, sobre todo, por cuestión de fidelidades.

Alguien dijo que ser neutral en situaciones de injusticia, era ser injusto. Lo es. ¿Pero no lo es también cerrar los ojos y odiar sin ton ni son, simplemente odiar por lo que representa el otro? Leí hace tiempo, no sé de quién, que quien tiene una ideología, es pensado por ésta. No es lo mismo tener una posición clara, que una causa por la que luchar a ciegas. No dejaré las cosas sólo porque la ideología reinante me diga que están mal: prefiero comprobarlo por mí misma.

Deberíamos ser lo suficientemente inteligentes como para pensar por nosotros mismos y lo suficientemente valientes como para hacer que nuestras acciones se correspondan con nuestros pensamientos. Aunque cueste. Aunque los demás no nos entiendan.

Os dejo unas palabras prestadas…


“La violencia no consiste únicamente en matarnos unos a otros. Somos violentos en nuestros altercados, lo somos cuando apartamos a alguien de nuestro camino, lo somos cuando el miedo nos incita a obedecer.

La violencia no son sólo esas matanzas humanas organizadas en nombre de Dios, de una sociedad, de un país.

También existe en esferas más sutiles, más secretas, y allí, en sus grandes profundidades, es donde tenemos que buscarla”
Krishnamurti.


… y quien quiera entender, que entienda.





martes, 13 de noviembre de 2007

Cita en la Complutense

En conmemoración del 3º aniversario del fallecimiento de Yaser Arafat
y
el 19º aniversario de la Declaración de Independencia
LA DELEGACION GENERAL DE PALESTINA y DEPARTAMENTO DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO Y
RELACIONES INTERNACIONALES
DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA INFORMACION
DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID



Tienen el honor de invitarle a la mesa redonda
“El Proceso de Paz en Oriente Medio y el Papel de Arafat en las negociaciones”

La mesa redonda tendrá lugar el día 14 de noviembre
de 11:00 a 13:00h
en la Sala Naranja de la Facultad de Ciencias de la Información
de la Universidad Complutense (Avda Complutense, s/n)


Ponentes: Excmo. Sr. D. Álvaro Iranzo Gutiérrez, Director General de Política Exterior
para el Mediterráneo, Oriente Próximo y África.
Excmo. Sr. Embajador D. Musa Odeh.
D. Javier Arenas (Periodista)
D. Javier Valenzuela (Escritor)
D. Mahmoud Sobh (Catedrático Emérito de la UCM)



lunes, 12 de noviembre de 2007

“PALESTINA 181” - 60 AÑOS DESPUÉS

Programa de actividades con motivo del “Día internacional de solidaridad con Palestina

Organiza Casa Árabe-IEAM con la colaboración de la Misión Diplomática de Palestina en Madrid.

Lugar: Ateneo de Madrid (calle Prado, 21)

28 de noviembre

INAUGURACIÓN:

Bernardino León Gross. MAEC
Gema Martín Muñoz, directora general de Casa Árabe-IEAM
Musa Amer Odeh, representante de la Misión de Palestina en Madrid
17:00 a 21:30 CONFERENCIA

17:00-19:00

1ª intervención. 1947, las consecuencias de la partición y la dispersión
Mohammad Barakeh (miembro de la Knesset, presidente del Frente Democrático por la Paz y la Igualdad - Hadash)

2ª intervención. 1967, las implicaciones de la ocupación para la población palestina e israelí
Lev Grinberg (profesor de sociología política, Universidad Ben Gurion)

19:00 – 19:30 Descanso

19:30 – 21:30

3ª intervención: 1987, Intifada, negociaciones de paz. Un balance Khalil Shikaki (director del Palestinian Center for Policy and Survey Research)

4ª intervención: 2007, Palestina hoy Ilan Halevi (miembro del departamento de relaciones exteriores de Fatah, ex vice ministro de Asuntos Exteriores).

22.00 Cine

Proyección de la película “La boda de Rana “ (Hany Abu-Assad, 2002)

29 de noviembre

21:30 Música Concierto del Oriental Music Ensemble (Palestina)

viernes, 2 de noviembre de 2007

Fe

Me debato entre escuchar a Outlandish -Look into my eyes- o retomar a Amos Oz donde lo dejé anteayer.

Con mi estado de ánimo, la canción es peligrosa: te hace sentir la rabia de la ocupación y me trae demasiados recuerdos; no quiero llorar en el tren. El libro también lo es: están en plena reunión de la ONU, un 29 de noviembre de hace ya muchos años, votando para decidir si se crea o no un Estado judío en Palestina; no me veo leyendo sobre la alegría de los miles de judíos que por fin consiguieron lo que durante tanto tiempo esperaron. Hoy no.

Así que me dedico a mirar por la ventana y a pensar, a ratos en Abed, a ratos en lo que le voy a contestar a mi abuela cuando me pregunte algo así como 'Hija, ¿¡y cómo es que has venido!?'.

El paisaje sigue pasando rápido, a mi lado, de camino a Atocha.

¿Por qué he venido? Porque han matado a un amigo y, dadas las circunstancias, sólo me queda rezar, llorar o coger un M16. No me veo pegando tiros y ya he llorado, ¿qué es lo que me queda?.

Estando allí, en la iglesia, me sentía en parte como una extraña, ajena a todo ese mundo. Cuando unas cuantas manos se dirigieron a mí con el consabido 'la paz sea contigo' no pude evitar llorar. ¿Paz? ¿qué paz?. Cuanto más lo pienso, menos entiendo que lo llamen Tierra Santa. ¿O es que acaso la sangre derramada santifica el lugar que la absorbe?. Si de verdad Dios existe, debe de sentir, como mínimo, vergüenza.

En un momento determinado recordé a los dos soldados israelíes que también murieron durante esos días. ¿Querrían estar ahí? ¿Sabían lo que hacían? ¿Y sus familias?

Para ellos, Abed era un terrorista y para mí, ellos no eran más que la cara visible de la ocupación y la muerte en Palestina.

La misa estaba acabando y yo seguía pensando en Tierra Santa, en Abed, en el cura que hablaba sobre Jesús, en Jesús, en los dos soldados muertos, en las familias de unos y de otros, en mis amigos de Ramallah y Nablus, en por qué la gente besa los pies de una estatua, en qué hacía yo allí, en 'no llores, no llores: aquí no'.

Haciendo caso omiso de esos verdaderos creyentes que poseen la verdad absoluta y que mantienen que la oración sólo es válida para los que comparten tu misma fe, recé por unos y por otros, para que todo esto se acabe ya.

¿Quién sabe? Mientras nosotros seguimos en esta tierra echándonos los trastos a la cabeza, quizás ellos, allá arriba, se entiendan mejor de lo que jamás lo hicieron aquí abajo.



Una maqueta a escala

Sí, eso es Hebrón: una maqueta a escala de la ocupación Israelí sobre Palestina.

Fadi, Valentina, Antonio y yo nos escapamos a Hebrón en nuestro primer día libre. Antonio tenía muchas ganas de ir y mi otra opción era Nablus o Jerusalén, lugares en los que ya había estado, así que la elección fue fácil.

Después de esperar más de una hora a que nuestro amigo se preparara, cogimos un taxi desde la entrada de la universidad hacia Ramallah.

Nos bajamos no muy lejos de la plaza Al-Manara, tristemente famosa tras la incursión israelí en la ciudad hace unos años, y tomamos otro taxi hasta Hebrón.

Después de hora y media y un par de checkpoints, llegamos a nuestro destino.

La ciudad estaba llena de gente y por todas partes salían niños diciéndonos '¡Shalom, shalom!'. Al principio no caímos en la cuenta hasta que una niñita pelirroja insistió más que el resto de los críos que nos habíamos cruzado hasta entonces: se mantenía haciendo círculos a nuestro alrededor, con una gran sonrisa en la cara y mirándonos expectante. Valentina se dio la vuelta y con cara de extrañada me preguntó: '¿Qué ha dicho?' Yo, que estaba igual de extrañada que ella, contesté 'Creo que Shalom'. Nos dimos la vuelta ambas hacia la niña y contestamos con un Salam.

La cría hablaba árabe con sus amigos, así que judía no era pero, nos dimos cuenta más tarde, cualquier mujer que no llevara pañuelo era, a los ojos de los niños, judía.

Abriéndonos paso por el mercado como buenamente podíamos, íbamos avanzando hacia la mezquita de Ibrahim (Abraham). Aquello estaba tan lleno de gente que no se podía ni caminar y nosotros, tan cuidadosos de no pisar a nadie, siempre terminábamos importunando a alguna buena mujer que intentaba hacer la compra entre tantos codos y pies revueltos.

Los niños corrían con carros arriba y abajo de la calle, transportando la mercancía que los hombres de los puestos les mandaban traer y llevar.

Poco a poco el tumulto se fue diluyendo hasta que pudimos andar más o menos tranquilamente. Fadi se reía al ver nuestras caras y nosotros nos mirábamos unos a otros pensando '¡Qué aventura!'.

Llegó un momento en el que prácticamente no había nadie por la calle. Antonio ya me lo había avisado: la gente desaparece según te acercas a la zona judía.

Para mí, esta era la primera vez que estaba en Hebrón, pero iba confiada porque Antonio ya me había puesto al tanto. Gran error: pensar que algo no te va a afectar simplemente porque ya has oído hablar de ello anteriormente es una falacia.

Me quedé parada en medio de la calle, mirando al soldado israelí que nos apuntaba desde la azotea de la antigua escuela árabe convertida en la nueva escuela judía. Yo no le vi cara de muchos amigos y un nerviosismo extraño me subió desde el estómago. Vale, éramos internacionales, no habíamos hecho nada para llamar su atención, así que no tenía por qué ocurrir nada, pero ¿quién se acostumbra a que lo apunten con un arma?.

Me metí debajo de los soportales, medio escondiéndome detrás de Fadi. Él seguía riéndose: debíamos de parecer la cosa más graciosa del mundo, con nuestras caras descompuestas -a medias por los nervios, a medias por la mala leche que nos iba invadiendo- allí puestos, frente a la escuela, con ese tío apuntándonos descaradamente.

Casi no había gente a nuestro alrededor: el blanco era fácil.

De repente todo lo ilógico de la situación volvió a mí de golpe.

Los colonos israelíes que están allí ilegalmente campan a sus anchas protegidos por los soldados, por supuesto también israelíes, mientras que los que por ley tienen derecho a vivir allí no tienen más remedio que respirar entre M16 apuntándoles día y noche desde las azoteas, puestos de control siempre que quieren desplazarse y basura, que los colonos arrojan desde las casas que han ocupado, pendiendo sobre sus cabezas cuando caminan por las calles.

¿No está el mundo un poco al revés?


jueves, 1 de noviembre de 2007


Ya está, se acabó: otro más.

Le conocimos un mediodía en Nablus, este mismo verano. Era más joven que yo; no recuerdo con exactitud si tenía 22 ó 23.

La gente le saludaba por la calle y él devolvía una sonrisa tranquila a cada uno. Por un instante pensé que le gustaba pasear con nosotros por el laberinto de la Ciudad Vieja porque nos quería demostrar lo importante que era. Después de despedirnos aquella tarde, me di cuenta de lo equivocada que estaba en mi primera impresión.

Fuimos a su casa, nos presentó a su madre: una señora más bien bajita, vestida de blanco, con un pañuelo cubriéndole la cabeza, que nos invitó a pasar hasta el salón y nos ofreció un té y algo de comer. Teníamos prisa: no contábamos más que con unas pocas horas y queríamos escuchar la historia de Abed. 'Mamá, tenemos que irnos. Ellos vendrán otro día y podremos tomar té todos juntos'.

En los ojos de Abed se veía el cariño y el respeto que sentía por su madre. Mentiría si dijera que los ojos de su madre no mostraban los mismos sentimientos... sólo que a los de ella se asomaba también la preocupación. Sonrió y contestó con un 'Inshaallah' a la idea de volver a encontrarnos. 'Esta es vuestra casa, sois bienvenidos cuando queráis'.

El tiempo que pasamos con Abed estuvimos hablando de política y de la vida que le espera a cualquier chico de nuestra edad -año arriba, año abajo- en una ciudad como Nablus.

Tenemos que luchar por nuestros derechos, si no lo hacemos nosotros ¿quién lo hará? Nací durante la primera intifada; la segunda me pilló en la escuela. Soy joven, somos jóvenes: ahora es nuestro turno; ¿quién va a defender a la gente mayor, a los niños? Otros ya han luchado por nosotros: ahora somos nosotros los que tenemos que hacer algo.

Me quedé mirándole: me dio tanta pena. Era como mirar su cara y ver el futuro, ¿cuánto más aguantaría vivo?.

Estoy lejos de alabanzas a los mártires, de paraísos reales o imaginarios y de cubrir la realidad con un velo de heroísmo para no ver, porque duele demasiado, la herida que deja una muerte; estoy lejos de rellenar con palabras de consuelo sobre el más allá el hueco que el ya muerto ha dejado en este mundo, en nuestras vidas. No quiero discursos, ni despliegue de banderas, ni carteles con su foto en los muros de la ciudad.

Y sin embargo, lo entiendo, lo entiendo todo. Y si yo estuviera allí, también hablaría de mártires y de héroes, y pegaría su foto en los muros de la ciudad para que nadie olvidase, y desplegaría con rabia y orgullo la bandera por la que él murió; la plantaría delante de la cara de los israelíes para que estén bien seguros de que nunca, jamás, vamos a dejar de resistir.

Pero yo estoy aquí. Y veo las cosas de forma diferente. Y por eso no hablo de hazañas, ni despliego trozos de tela, ni pego fotos en ningún lado. Y me quedo en casa, pensando no en el héroe, sino en la persona; en la vida que le tocó vivir, porque no todo se elige; en el llanto de su madre durante el entierro; en todo y en todos los que dejó atrás.

Cuando volví a Nablus, después de unos días, lo busqué por las calles. Las posibilidades de encontrarle en la Ciudad Vieja no eran demasiado altas: es un lugar que siempre, excepto de noche, está abarrotado; pero aún así me fijaba en la cara de la gente mientras me hacía paso entre los puestos de especias, café y hortalizas.

Como era de esperar, no hubo suerte, así que dejé nuestra cita para el verano siguiente, como habíamos acordado al despedirnos unos días antes, 'si no me matan antes'.

Volveré a pasear por la Ciudad Vieja, pero esta vez, en vez de estar a mi lado, Abed me estará mirando desde la pared.



Cuando los mártires se van a dormir, me despierto para protegerlos de los
aficionados a las elegías.

Les deseo: "Buena patria de nubes y árboles, de espejismos y agua".

Les felicito por haberse salvado en el accidente de lo imposible y en la
plusvalía de la matanza.

Robo tiempo para que ellos me roben del tiempo. ¿Somos todos mártires?

Susurro: "Amigos, dejad una pared para las cuerdas de la ropa, dejad una
noche para las canciones".

Colgaré vuestros nombres donde queráis, pero dormid un poco, dormid en
la escalera de la viña ácida
que yo protegeré vuestros sueños de los puñales de vuestros guardianes y
de la revolución del Libro contra los profetas.

Sed el himno del que no tiene himno cuando vayáis a dormir esta noche.

Os digo: "Buena patria montada sobre un caballo al galope"
y susurro: "Amigos, no seréis, como nosotros, cuerda de una oscura horca".

Cuando los mártires se van a dormir, Mahmud Darwish



martes, 30 de octubre de 2007

Olmert, Francia y los estudiantes

Paris, 22 octobre 2007
GENERATION PALESTINE –"OLMERT GO HOME" ACTION
See the pictures :
Today at 1pm, a group of young activists from France, Switzerland and Belgium belonging to the association Generation Palestine have decided to demonstrate their opposition to the warm welcome of war criminal / prime minister Ehud Olmert by right wing French president Nicolas Sarkozy.
They unfurled a huge Palestinian flag from the "Arc de Triomphe", in the "Champs Elysées", at the precise moment when Olmert was having lunch with Nicolas Sarkozy. Their message was recorded in an interview by french journalists from the AFP.
Their spokesperson said : "We want to tell Olmert that he will not be welcome in our country until he withdraws his army from the Palestinian occupied territories, releases the siege imposed on the Gaza strip and is judged for his war crimes in Palestine and Lebanon..."
"We want to tell Nicolas sarkozy that he shouldn't welcome Olmert before Israel obeys international law, and that he should stop Europe's and France's cooperation with Israel, especially their military cooperation..."
Generation Palestine is a youth organization with branches in France, Belgium, Switzerland and Spain. It was founded in october 2006 after a series of summer camps organized in Palestine with the GUPS (General Union of Palestine Students).

domingo, 28 de octubre de 2007

Jenin Refugee Camp

El campo de trabajo fue la experiencia que nos unió. Ahora, cada uno de vuelta en su casa, hace lo que puede para traer a los demás la realidad que dejamos atrás... hasta el verano que viene.


The Brutality of Life

It has been increasingly apparent to me, and incredibly annoying, to find that many of us have not educated ourselves about human conditions, injustices, abuse, and political coercion (just to name a few) that are going on around the world. Something is defiantly wrong with us if we allow ourselves to go on with our lives while people are being slaughtered, poverty stricken and abused in other countries around the world and chose not to gain some knowledge about it. If we do not have the means or ability to help those people directly, it is enough for us to merely gain the knowledge and perspective about their situations.

My hope therefore, is for this article to be a starting point and eye opener for many on their journey of knowledge about the world.

I am a refugee; A refugee of a country that I was not able to enter for almost two decades. It was not the choice of my grandparents to leave their nation of Palestine, but what is a person to do when they are being shot at and forced to leave their homes for another country in the pursuit of “safety.”

My experience in Palestine was more than just an eye opener; it gave me the opportunity to look at the world on a whole new level. As I talk to locals, I come across a relatively young man and we begin to talk. Imagine you are 20 years old and you are in your home- on what you would consider to be an average day. The next thing you know, Israeli soldiers march in and take you away from your home, your family and your village. You spend the next five years of you life in a prison for reasons that are unknown to you. Although, as I later found, he had just been let free almost six months prior to that date, he continued on with his personal story with much bravery.

We continue walking through his village- which is in essence, a refugee camp- until we reached a graveyard, and stepped in hesitantly. At the entrance of the graveyard lies an upright plate of names of those individuals who were systematically killed or shot to death by the Israeli army. I asked why these individuals would have a special plate with their names on it - keeping in mind that the entire graveyard was created for all those that were killed. His answer; the Israeli army refuses to give the bodies of these particular civilians back to their families.

We walked into the graveyard and find that some of the name plates have two individuals’ names on them. Why? These individuals were killed just as the others, however, not only do their bodies lay on top of each other, but so do their limbs and organs, a testament to the method by which they left the world. A joint burial would be the only logical solution in this dreadful situation.

He told me to follow, and began to point at several graves, mentioning names of family, distant relatives, neighbors, lovers, and friends. I stand there in utter shock, not knowing what to say, how to feel and what to think. This refugee camp is named Jenin.

In the spring of 2002, the massacre that took place in the Jenin refugee camp mainly went unnoticed. Hundreds of civilians were shot at and innocently killed by Israeli soldiers. This massacre happened five years ago, however no international response was triggered. I myself had no idea of the severity of the situation until I saw it with my own eyes. There must be something wrong with the media for them to have allowed such a massacre to take place without any massive international response or extensive news coverage. In the heat of the moment everyone responds, but what happens afterwards, what happens to all those people, with no homes, no families. What about the orphans?

Stories like these are not uncommon. On the contrary, the average teenager in Palestine has likely come into direct contact, and would have been under direct threat from the Israeli army at least once in their lifetime already. This situation is not unique to Palestine. Civilians living in war-torn nations around the world are faced with similar situations such as this one all the time. It is up to us to learn about these appalling situations and inform others so we can make a difference in the world and stop these injustices from taking place.

As students, as educated individuals, as productive members of our own societies, and in essence, as humans, we must change the way we see the world. It should be our duty to be aware and knowledgeable of the world around us. It should be our duty to help people around the world in ways we know how. The most basic way to help, is obtaining the mere knowledge of situations happening around the world. Sir Francis Bacon said; “Knowledge IS power”, and rightly so.

By: Demah El-Sadek

Gracias, Demah.

viernes, 26 de octubre de 2007

La Casa Árabe traerá, el próximo sábado 17 de Noviembre, al diputado palestino Mustafa Barghouthi y al fundador y presidente del Centro de Información Alternativa de Israel, Michel Warschawski.




domingo, 21 de octubre de 2007

Imágenes desde el exilio

Para la mayoría de los palestinos, Jerusalén se ha convertido en una ciudad más allá de lo alcanzable. Parece mentira que tan pocos kilómetros - uno puede coger un autobús cerca de la Ciudad Vieja y, en unos pocos minutos, está atravesando el checkpoint de Qalandia para llegar a Ramallah - puedan convertirse en una distancia del todo insalvable. Órdenes militares, puestos de control, permisos especiales prácticamente imposibles de conseguir y un muro gigante y gris tienen la culpa.


De camino a Belén tuvimos que dar un buen rodeo para evitar, forzosamente, pasar por Jerusalén: acompañados como íbamos por nuestros compañeros Palestinos, la sola idea de pisar la ciudad era imposible.


En un momento dado, se oyeron casi al unísono varias voces "¡Al Quds, Al Quds! ¡Al Aqsa! "


Me quedé mirando hacia el lugar que apuntaba aquella decena de dedos y, por más que escuadriñaba el horizonte, yo no era capaz de ver nada. ¿Al Aqsa? ¿Dónde?.


De pronto una cúpula brilló un poco más de lo normal, sobresaliendo por encima del resto de edificios que la acompañaban: el Domo de la Roca. Ahora sí me situaba: Al Aqsa está a unos pocos metros.


Me invadió cierto sentimiento de tristeza, de injusticia. Ver a toda aquella gente emocionarse viendo la Jerusalén que, seguramente, nunca pisarán me hizo sentir de la misma forma en que uno se siente cuando ve a un niño anhelando algo que sabe que sus padres nunca le darán. Es casi condescendencia, compasión: tú crees que no hay nada que hacer, que Jerusalén nunca les será devuelta, pero ellos siguen emocionándose, pensando en el día en que podrán pasear por sus calles, rezar en sus iglesias y mezquitas, disfrutar de sus noches.


Igual que mis compañeros, miles de personas esperan, dispersas por el mundo, poder regresar a su tierra. En el exilio, en la diáspora, en como-lo-queramos-llamar, las esperanzas se alimentan a base de imágenes, historias que pasan de padres a hijos, de anhelos futuros... y cada uno va construyendo su propia ciudad: la Jerusalén de las mil caras.


Steve Sabella reaparece con el proyecto Jerusalem in Exile - tangible memories, con la intención de reconstruir la ciudad donde él mismo nació a partir de las imágenes mentales que los palestinos repartidos por el mundo tienen de este lugar.


¿Os animáis a participar?



sábado, 20 de octubre de 2007

Sevilla-Ramallah

De repente, estando todos allí, alrededor de la mesa, me dio la impresión de estar contemplando un cuadro de refugiados, de palestinos en la diáspora, hablando de tiempos pasados, reviviendo los buenos momentos, anhelando volver a su tierra...

De fondo, el CD con la canción de Hamza Sbaya no dejaba de sonar y aquella complicidad entre los presentes me hizo sentir que estaba recuperando algo que había perdido.

Sobre la mesa teníamos pizza, que nos encanta, y embutido, que también, pero nosotros echábamos de menos el hummus y el falafel, el queso salado y el pan mojado en aceite y cubierto de za'atar. Incluso creo que gustosos hubiésemos cambiado la botella de cerveza por la bomba de agua caliente que teníamos en el campamento para hacer té.

Hablamos sobre política, sobre el desastre humanitario que sigue agrandándose, sobre los sentimientos encontrados, no siempre claros, que nos provocan los israelíes... pero también sobre las noches que pasamos bailando en Birzeit, sobre los escorpiones que, de cuando en cuando, asomaban por entre las tiendas de campaña y de lo mucho que echábamos de menos a la gente.

Mientras estuve allí, la nostalgia fue menor: al fin y al cabo estaba con un pedacito de lo que, en verano, dejé atrás. Pero el camino de vuelta a Madrid me sorprendió sintiendo una tristeza mucho más palpable. Quizá por eso retomé a Amos Oz porque, saltando entre las consignas sionistas de sus abuelos en el libro Una historia de amor y oscuridad, podía pasar mi mano de nuevo por las piedras de las casas de Jerusalén, perderme en sus recovecos y mezclarme con la gente; deleitarme con el olor a pan y dulces que sale de las pequeñas tiendas para invadir las calles.

Sí... mientras todo el mundo en aquel autobús viajaba de vuelta a la capital, con sus humos y sus prisas, sus atascos y sus obras, yo volvía, por un instante, a pasear por Palestina.

jueves, 18 de octubre de 2007

Voces desde Ramallah


Un blog es lo más insignificante del mundo, o al menos esa es la impresión que yo tengo muchas veces: que tú escribas no significa que los demás te lean y, más aún, que te lean no significa que te entiendan.

Aún así, aquí sigo intentando dar voz, de alguna forma, a las miles de voces que son ignoradas, acalladas o tergiversadas, y que nos vienen desde el otro lado del mapa, queriendo hacerse un sitio entre programas diarios que compiten por míseros índices de audiencia.

Un amigo de Ramallah vio en un blog la posibilidad de ser escuchado y le animé a que escribiera lo que quisiera. Aquí tenéis lo que me envió. Sólo siento que no pueda ofrecerle un altavoz mejor.

***

I can’t describe my experience in the camp by definite words because words are not enough to describe what I felt in the past great 3 weeks (2 weeks in the camp and 1 week after the camp) but I can say that those days changed a lot of things in my life.

The first thing I want to explain is that the camp was great because of the quality of the people who participated in it. The people I met there are the greatest people I had met in my life. I can describe the meeting by “the present of god for me in this year” and so I will never forget them.

The camp was so fantastic in all sides. The location was at Birzeit University; a beautiful place full of trees and nature views, far from the residential areas but at the same time near from the center of birzeit village and so we spent golden nights.

Although the people were from different countries around the world, everybody coming from a different culture and carrying different views and behaviors, we still formed one family in a relatively short time and did not come across what was called “culture conflict”.

My goal in the camp was to reflect a good Idea about my culture and people in our great homeland (Palestine) and to talk about our fair cause. The second goal was to make relationships with new people. I think I succeeded in satisfying my goals. I think that all of the Palestinian people had the same goals which made us work as one group in order to make the camp succeed. I want to thank them for doing this.

Our moments in the camp were full of happiness, laughs and excitement. Such moments we spent on the bus where we had our water fights, and at night when we danced Dabkeh (Palestinian folk dance). The rest of the night we usually spent it discussing different political, religious and cultural subjects.

Finally I want to say that it is wonderful to be responsible for transmitting our ideas. Our goal was to explain our fair case and to make people see what is happening here in our occupied land. Also to say that we, Palestinians, are still here and we will never stop resisting. Even with our smiles we will keep on resisting or else we would die from sadness and grief.

In the end I want to say welcome to any body who wants to visit Palestine in any given time. We are always ready to help. I also want to thank Ghada Al Omare, the director of this camp, who is responsible for the success of this great camp.


Saed alkhayyat
Ramallah /Palestine

Saed_kh@yahoo.com



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miércoles, 17 de octubre de 2007

Nidal´s house



Saed and I as well as Two Irish friends rushed to see the destroyed house few minutes after the Israeli withdrawal from our neighborhood on Tuesday 16th, we thought it is only one house, The Israeli occupation army damaged and destroyed some houses, the destroyed houses are on the basement where three stores are lied on their top, and this left the houses in serious risk.

While we were visiting the families who were living in tens of the homes that were damaged, I was shocked when I saw our volunteer Nidal Suboh, tries to show me the destruction of his family flat as well as his cousins and uncles flats, he told me; do you remember what have we done here during the international summer camp in 2006? We organized my birthday party, they increase the number of people who hate them by such collective punishments, the Israelis were looking for somebody whom they found and detained at the end of the day, but while they were looking for him during this attack; they damaged tens homes and left tens families homeless, Nidal`s family was one of them.

Nidal explained to me what he witnessed; the Israeli soldiers attacked their flats early morning of Tuesday, they ordered them to evacuate in five minutes, their neighbor, an old man, almost 70 years old, was shot while he was opening his flat's door by five bullets, then they shot at the other flats, all flats there were partly damaged, nothing remained in its place, all windows were broken as well as doors, I can say that each meter has a story to tell about their brutality, the cousin of Nidal told me that he felt paralyzed when he could not find safe place to hid his daughter and wife in, the bullets were coming from everywhere.

Nidal showed me a small missile that hit his room, I saw my books, the books I gave to him long time ago to read, I found them between rubbles as well as the black and while photos of his family, not forgetting the papers, cards and photos of Zajel program. Nothing remained in his flat as it was before.

Tuesday, 16th, 2007


Email recibido de Alaa, coordinador del programa Zajel. Nablus, Palestina.

¿Cuándo parará?

No soy tan estúpida como para pensar que esto no iba a suceder otra vez, pero últimamente albergaba cierta esperanza, si no de paz, al menos sí de relativa tranquilidad. Y con relativa tranquilidad no quiero decir que los soldados hayan dejado de entrar casi cada noche a la ciudad, sino que en estos últimos meses no han matado a nadie que yo conociera personalmente.

Hoy, un email del coordinador del campo de trabajo en Nablus me ha devuelto a la realidad.

El ejército israelí entró, como tantas otras veces, a la ciudad. Buscaban a una persona, a una sola persona, pero las casas estorbaban, por lo que se ve.

En una de ellas, hace poco más de un año celebramos el cumpleaños de Nidal: cumplía 19. Cantamos el cumpleaños feliz en más de diez lenguas diferentes, ¡cada uno proveníamos de una esquina del mundo!.

Nidal (camiseta verde) celebra su cumpleaños en su casa, acompañado de amigos y voluntarios. Verano 2006.


Recuerdo que en un momento de la noche me paré a pensar en las caras de felicidad que tenía a mi alrededor, ¿cuánto iban a durar?. Habíamos vivido la destrucción de la moqata tan sólo unos días antes; los checkpoints; los niños de los campos de refugiados; los toques de queda por las noches. Miré otra vez a sus caras: los palestinos son capaces de ser felices con lo más mínimo, el problema es que muchas veces el ejército israelí no les deja ni ese mínimo para seguir adelante.

A finales de agosto del año pasado fue el turno de la casa de Fawaz.

Este año, le ha tocado a la casa de Nidal.

Nidal sujeta uno de los proyectiles que impactaron contra su habitación. Otoño 2007.



¿Quién va a ser el siguiente?


miércoles, 10 de octubre de 2007

InshaAllah

Volvía a casa disfrutando por fin de haber terminado la jornada laboral y pensando ya, cosas del estrés, en las combinaciones de tren y autobuses que tendría que hacer al día siguiente para ir a Madrid. Llegar a la capital a veces se parece más a una búsqueda del tesoro que a cualquier otra cosa.

Aún así, la música en los auriculares me daba cierta paz en mi camino hacia el metro. "Ahora hasta Getafe, luego el tren hacia...". De pronto la música se para y A vava Inouva -mi tono de llamada entrante- empieza a sonar en el móvil.

Miro la pantalla: un 970. ¿Un 970? ¿De qué trabajo me llaman? Estos días he ido a tantas entrevistas que ya no sé ni lo que veo.

Le doy al botoncito verde, descuelgo. Idir deja de cantar para dejar paso a una voz que me dice Marhaba desde el otro lado del teléfono. ¿Marhaba? ¡Palestina! Mis ojos se abren como platos; ¡Marhaba!, respondo. La voz vuelve a hablar 'kifeek, ya Carmen?'. ¡Sa'ed!. Empiezo a reír. ¡Es Sa'ed!.

Empezamos a hablar. Que qué tal el trabajo nuevo -Laila me ha dicho que ahora tienes otro-, que Ramallah está preciosa con toda la gente preparándose para el 'Eid -me gustaría que el año que viene estuvieras aquí para Ramadán, Inshaallah-, que su hermano le ha borrado, no sabe cómo, todas las fotos que tenía en el ordenador -¡Gracias a Dios la mayoría las tengo en facebook!-.

Hace una pausa.

Me dice que aún no sabe nada del visado. "Me lo tenían que decir hoy, pero todavía no sé nada. Me han dicho que mis papeles están en España. Si no obtengo respuesta en dos o tres días, significará que no me lo dan". Dejo de sonreír y vuelvo a pensar que ser palestino es una mierda: siempre teniendo a alguien que decide por ti a dónde ir, cuándo, cómo.

Me ha pedido que salude de su parte a Antoio y a Mehmet cuando me encuentre este fin de semana con ellos en Sevilla si finalmente él no puede venir.

Ha habido un silencio.

"¿Sabes que mi sobrina Yasmeen está preciosa? Le hicimos una foto ayer y es la foto más bonita del mundo. Mañana te la mando al correo". Sonrío y le digo que me encantaría verla. Su sobrina Yasmeen es una preciosidad, de apenas un año, que no deja de sonreir.

El tiempo pasa. Oigo un "Me ha encantado oír tu voz otra vez. Mañana te envío lo que te prometí junto con la foto. See you soon, Inshaallah".

Inshaallah.

Sa'ed cuelga y el mp3 del móvil retoma la canción allá por donde quedó interrumpida por la llamada. 'Inta wa ana' vuelve a sonar y esta vez lo hace como si quisiera consolarme.

martes, 9 de octubre de 2007

Percepciones

"El soldado se aproxima despacio. Ese caminar lento de los militares envía un mensaje: el tiempo es nuestro, tu vida es nuestra, tu prisa, el polvillo que levantan mis botas al pisar el suelo".

Pasar por un puesto de control es como poner tu vida en manos de otros: Teresa Aranguren no lo podría haber descrito mejor en este párrafo robado-prestado que os copio.

Ellos son los que deciden quién pasa y quién no; los que se ríen de ti mientras te apuntan si les entra la neura y los que te preguntan si eres del Barça o del Madrid cuando pretenden ser amables. Los que les dicen a tus compañeros que cierren el pico si quieren volver a casa, mientras los tienen contra una pared, y los que te preguntan si eres un terrorista cuando, de repente, se sienten graciosos y pretenden, además, que tú te rías con ellos por su ocurrencia.

He intentado ver el lado humano, lo juro, lo he intentado. Pero resulta bastante difícil hacerlo cuando tu cuerpo está encerrado en un pasillo de apenas un metro de ancho, cercado por vallas a ambos lados, con dos torniquetes -uno delante, otro detrás-, un detector de metales y una garita desde la que el soldado te grita órdenes en inglés, si tienes suerte de que no sólo pueda, o quiera, hablar hebreo; estando rodeado además, cómo no, de una muchedumbre que, como tú, atascada espera pasar al otro lado.

"La espera es el pulso imperceptible de la ocupación. Una forma de vida o de aplazar la vida", vuelve a decir Aranguren. Qué razón tiene...


Primer checkpoint en el camino a la mezquita de Ibrahim, en Hebrón (Al Khalil)

Sobre dioses y religiones

El otro día, dando vueltas por la Red, terminé, no sé exactamente cómo, en la web de la Casa Sefarad-Israel.

Mirando la programación, me encontré con la exposición Dios(es): modo de empleo.

No creo, sinceramente, que la base del conflicto entre Israelíes y Palestinos sea la religión, pero aún así también es cierto que no viene mal enterarse de qué piensan unos y otros en este terreno.

A quien le interese echar un vistazo un poco más allá de a lo que estamos acostumbrados, un paseo por la sala de exposiciones del Centro Cultural de la Villa de Madrid le puede resultar bastante esclarecedor.


Y ya que váis, aprovechad para hacer girar el molino tibetano de oraciones: como en su misma entrada indica, nunca viene mal dejar una plegaria por la humanidad...

Más info:


Los horarios de la obra de teatro han sido modificados, pero aún no están cambiados en la web.

Los que valen son los siguientes:

De martes a viernes: 11h, 12h, 13h, 18h, 19h y 20h.
Sábado: 12h, 14h, 18h, 19h y 20h.
Domingos y festivos: 12h, 13h, 14h, 17h y 18h.

¡¡Disfrutadlo!!

jueves, 4 de octubre de 2007

Volando cometas, persiguiendo ilusiones

Puede que no tenga mucho que ver con lo que todo el mundo espera que cuente sobre Palestina pero, mira tú por dónde, hoy me apetece escribir sobre cometas.

Todavía estando allí, leí una noticia en ma'an news en la que se decía que el ejército israelí había prohibido volar cometas cerca del muro. Inmediatamente pensé en los posibles peligros que una cometa pudiera representar y no se me ocurrió nada más que a lo mejor, si era muy grande, podía tapar el área de visión desde la torre de control. Razones más, razones menos, todo es cuestión de seguridad, así que 'sssssshhhh', sin rechistar.

En uno de los campos de refugiados que visitamos en Cisjordania, los niños jugaban con una cometa... eran felices. Corrían unos detrás de otros mientras intentaban hacerla volar. A mí, por supuesto, me encantó la idea y, en una clara regresión a la infancia, me puse a correr con ellos mientras reía. ¡Lo feliz que yo era cuando mi padre me enseñaba a volar la mía de pequeña! Quería hacerla subir, volar muy lejos; hacer que se elevase tanto en el cielo que me llevase con ella para poder ver el mar desde arriba. Claro está, eso nunca sucedió, pero yo era feliz como no os podéis imaginar construyendo, sonrisa a sonrisa, imagen a imagen, mi ilusión artificial.

Miré de nuevo a los niños y en todos vi una sonrisa. ¿Qué se imaginarán ellos?

Hace unos meses un ex-prisionero me comentó que su máximo sueño era ver el mar de nuevo. Yo me esperaba un 'quiero visitar Al Aqsa' o 'quiero rezar en el Domo de la Roca', pero no: su ilusión más profunda era regresar a su Haifa natal, donde le convirtieron en refugiado, y ver, oler el mar.

La ciudad queda lejos, las olas no llegan... Ojalá todos tuviéramos cometas que nos elevaran por encima de los muros.


Cabreo

El otro día me propuse escribir sobre Hebrón pero, como habréis podido comprobar, no lo hice.

Comencé en mi cuaderno, ese que me llevo a -casi- todas partes y lo primero que escribí fue 'Aún hoy no me acostumbro a pasar por un checkpoint', pero, ahora mismo, cuando por fin me he decidido a escribir sobre ello, he caído en la cuenta de pararme a pensar por qué debería hacerlo, ¿por qué debería acostumbrarme? Eso sólo haría que pasara a ser normal para mí una situación que en absoluto lo es; no creo que pueda serlo para alguien en su sano juicio.

La situación en Hebrón es de locura. No voy a contar aquí historias de tiros y bombas, pero es que ¿acaso las necesitamos? La gente habla mucho de las explosiones y poco de los sentimientos, de forma que si a uno no le vuelan la cabeza, no es noticia. Tienes que salir desangrándote, junto a tu hijo recién muerto -asesinado- para que el mundo te preste un poco de atención y sea capaz de llegar a decir '¡Vaya mierda de vida!', que es en lo que acaban la mayor parte de nuestras intervenciones cuando nos creemos en posición de opinar.

Estoy harta, harta, de que se olvide a los palestinos sistemáticamente. Y sí: se les olvida, no me digan que no. Mucha gente me dice que eso no es cierto, otros incluso me dicen que los medios de comunicación españoles son ¡pro-palestinos!. ¿No les olvidamos? ¿Estamos seguros? ¿Quién me puede decir que se paró a pensar en qué le pasa por la cabeza a un estudiante de segundo de carrera? Seguramente no se paró a pensar en él porque en vez de bombas adosadas al cuerpo, llevaba una mochila con libros a la espalda. ¿Quién entiende la angustia de una madre cuando su hijo llega diez minutos más tarde de lo habitual del colegio? pocos... porque sólo vemos a las madres que afirman delante de la cámara (y repito: delante) estar dispuestas a parir y a sacrificar a sus hijos por el bien de la causa. ¿Quién piensa en los niños sin parques para jugar? díganme... Si no sales cubierto de mocos y harapos, no existes.

Señores, la ocupación israelí es cruel con ellos, pero ¿no lo somos nosotros más, en cierta medida? Nos gusta la sangre, la necesitamos para sentir compasión. Olvídense: lo que los palestinos necesitan no es nuestra caridad barata.

Sólo el día en que nos preocupemos por conocerlos, por tratarles de tú a tú dejando el distanciamiento de seguridad a un lado, podremos llegar a entenderlos. Aquí sobran los tópicos.


lunes, 24 de septiembre de 2007

Mi primera lección

Todo el mundo piensa que los palestinos se levantan ya con el arma en la mano desde por la mañana. Mis compañeros en cambio, doy fe de ello, se levantaban con el bote del gel. Iban apareciendo poco a poco, saliendo de las tiendas de campaña en que dormían y diciendo 'Sabah el jeir' o 'Good morning' según les saliese. Deambulaban hacia el baño con los ojos aún medio cerrados y tan sólo diez minutos después salían totalmente despiertos, con la cara lavada y el pelo engominado. La primera vez que vi aquel gel me pareció una pasta asquerosa, ¡era negro! ¿Dónde se había visto antes un gel negro? A mí me recordaba a los calamares en su tinta... '¿Y esto te lo pones en el pelo?', le pregunté a un compañero mientras hacía muecas extrañas. 'Claro, ¡pero si es buenísimo!', me contestó con una gran sonrisa de esa que ponemos a veces cuando nos hace gracia algo por lo obvio que es. 'Mira', continuó, 'sólo tienes que poner un poquito: así, ¿ves? Es muy fuerte, así que sólo hay que poner un poco. Lo repartes en la mano, mojándolo, y luego lo extiendes por el pelo. Le das la forma que quieras ¡y listo!, ¿entiendes?'. Claro que lo entendía, pero debió de confundir mi cara de sorpresa por la explicación relámpago con una ignorancia total por mi parte hacia el maravilloso mundo de los geles fijadores y su modo de utilización. Era la primera vez que un chico me daba consejos sobre cómo peinarme. Fue mi primera lección.

Relaciones extrañas

Dejando a un lado si algo así es realmente posible, debemos reconocer que ese amor loco no es más que la excusa, en este cortometraje, para presentar una situación que, de vez en cuando, se nos presenta a todas luces absurda.

Puede que lo hayáis visto ya, pero no me puedo resistir a dejaros en enlace.

Opiniones, por supuesto, hay para todos los gustos: desde quienes lo acogen con auténtico humor a quienes se quejan de que hace burla del sufrimiento de la gente.

Juzgad vosotros mismos.







El viaje

Salimos con más de media hora de retraso de Barajas. Pasé de estar nerviosa por temor a perder el vuelo de conexión Zurich-Israel a rezar en el avión para que llegara tarde y me tuvieran que meter en un hotel hasta que saliese el siguiente. ¿A quién le apetece llegar a Tel Aviv a las cuatro de la mañana?.
No hubo suerte: me tocó correr, eso sí, pero al final pillé bien la conexión y antes de las cuatro ya estaba plantada en la tierra prometida.

El viaje fue tranquilo y esta vez la escala no llevó más de una hora, gracias a Dios. En Abril no tuve más remedio que esperar tres horas y media en el aeropuerto de Milán, con anuncios de turismo sobre Rumanía como único consuelo a mi total aburrrimiento.

Cuando llegamos a Zurich todo estaba lleno de rizos largos colgando de cabezas cubiertas por sombreros negros. Sólo vi un par de mujeres árabes, con pañuelo, a las que estaban registrando tras unas cortinas.

Me sentí rara, tan rara como las otras veces que he ido. No es miedo: es una sensación extraña, incómoda; es como sentirse una minoría, un puntito en medio de algo a lo que no perteneces. No sé si era la única no judía en aquel avión pero, de no ser así, faltaba bien poco.

Llegamos a Tel Aviv; no recuerdo si esta vez aplaudieron al tomar tierra: yo estaba muy ocupada comprobando si llevaba el pasaporte y pensando si me llevaba o no la manta del avión, porque fuera tenía pinta de hacer fresco y a mí me tocaba aún esperar unas cuantas horas en el aeropuerto antes de tomar el taxi a Jerusalén.

Al final me dio vergüenza y la dejé: prefería pasar frío antes de que una de las señoritas azafatas me pusiese la cara colorada reclamándome la manta en cuestión.

Bajamos del avión y volví a recorrer la rampa que lleva a los puestos de control de pasaporte.

El anuncio de la compañía de móviles seguía estando allí, imperecedero, al otro lado de la cristalera.

La espera fue un tanto tensa: nunca sabes si te van a dejar pasar. Era la tercera vez que iba, ¿cómo se lo iba a explicar cuando me preguntaran por qué iba con tanta frecuencia? Ya lo habían hecho antes. Genial. Otra mentira más que contar.

Para mi sorpresa, la chica no se preocupó demasiado de mirar los sellos de entrada y salida anteriores.

¿Cuál es el propósito de tu visita a Israel?, ¿En qué trabajas?, ¿Conoces a alguien en Israel?
Turismo, Educadora infantil, Unas amigas me esperan en Jerusalén.

Fue fácil. Llegar a las cuatro de la mañana tiene sus ventajas: creo que la chica que me atendió estaba más dormida que yo.

Al recoger el pasaporte vi que me había metido un papelito dentro. Por supuesto, ni idea de lo que decía. La primera , y hasta entonces, única vez que lo habían hecho fue en el verano del 2006, cuando iba a Nablus, y me retuvieron en el último control, bombardeándome a preguntas entre dos durante diez minutos.

Respiré y seguí adelante queriendo aparentar la mayor normalidad del mundo.

Miraron el pasaporte, cogieron el papel y... nada.

¿Paranoias mías? No lo sé. El caso es que esta vez tuve la suerte de escaparme de las odiosas preguntas a dos bandas.

Otros compañeros míos, lo supe después, pasaron gran parte del día siendo interrogados en el aeropuerto. Ellos dijeron que iban a Ramallah y se quedaron tan tranquilos. Por supuesto, a los de seguridad del aeropuerto no les pareció tan normal. También hubo quien empezó mintiendo y terminó confesando y hasta dando mi número de teléfono como excusa. Pero, ¿qué puedo decir? Después de 12 horas de interrogatorio ¿no es normal terminar diciendo la verdad?.


miércoles, 19 de septiembre de 2007

Este año ha distado mucho de parecerse al verano pasado. Recuerdo las semanas anteriores al comienzo del campo: Fatah y Hamas se estaban matando entre ellos y, de paso, llevándose a algún que otro por medio. No podía creer en tanta estupidez. Verles matándose así: nunca me lo hubiese imaginado. Sentía tanto dolor... Desde luego, no estaban haciendo ningún favor a su causa. Si ya buena parte del mundo pensaba que no eran más que unos seres aún por civilizar, verles a tiro limpio de aquella forma era lo único que nos faltaba.
Y yo, mientras tanto, pensando que por unos pocos estúpidos no iba a poder volver este verano. Los planes en Palestina no existen. Así que ahí estaba yo, pensando ¡¿Qué hago!? ¿!Qué hago?!. Pregunté a algunos amigos de Nablus, me desahogué con los de aquí, recibí emails de compañeros y amigos diciendo 'No pensarás volver, ¿verdad?', '¡No vayas!' y 'las cosas no están bien', a lo que yo respondía siempre 'Quizá', 'No lo sé' y '¿Cuándo lo están?', respectivamente. Como dijo Shawn, voluntario también en Palestina en el 2005, 'nunca puedes ir a Palestina sin correr un riesgo'. Pero he de confesar que lo que me animó definitivamente a participar fue la contestación de mi amigo Islam: "es verdad que las cosas no están bien pero, por otro lado, Birzeit es una zona más tranquila, tienen una bonita universidad y, sobre todo, al ir allí no tendrás una guía de 25 páginas llena de reglas a observar". Me hizo tanta gracia que por un momento me olvidé de la ocupación y los tiros fraticidas. Aún así, no envié mi solicitud hasta el último momento, en el último día. Siempre pegada a las noticias mantenía la esperanza de que alguien me dijera que todo se había calmado. Pero nadie me daba seguridad, siempre había un 'sí, ahora estamos mejor, pero ya sabes cómo es esto'. Vaya que si lo sabía. Decidí tomar el riesgo, enviar mi solicitud. A los dos días tenía un mensaje de Ghada, la coordinadora del campo, despidiéndose con un 'See you in Birzeit!'. Fue una mezcla de alegría y temor al mismo tiempo. Ya estaba hecho: me iba a Palestina. Repetía. Ir a la universidad de Birzeit este año ha sido una de las mejores cosas que he hecho.
No me he arrepentido ni durante un segundo.

viernes, 10 de agosto de 2007

Mis 'ultimos d'ias...

Llevo poco m'as de dos semanas en Palestina, pero han sido tan intensas que podr'ia parecer que llevo mucho m'as.

Compartir este tiempo con gente a la que no conoc'ia de nada previamente me ha aportado m'as de lo que podr'ia expresar con palabras. Supongo que con el tiempo, una vez de vuelta en Espania, podr'e analizar todo con m'as detenimiento y escribir sobre ello.

Hay cantidad de an'ecdotas y sentimientos esperando a ser contados.

Lo que me llevo de vuelta a casa es mucho m'as que datos o estad'isticas sobre Palestina; me llevo, sobre todo lo dem'as, el calor de la gente y otra forma de ver la vida.

Mi estancia aqu'i est'a llegando a su fin. El domingo dejar'e Nablus para volver a Ramallah y el lunes por la tarde saldr'a mi vuelo desde el aeropuerto de Ben Gurion.

No quiero ni pensar en ello.

Alguien dijo una vez que la patria est'a donde el coraz'on reside...