jueves, 4 de octubre de 2007

Cabreo

El otro día me propuse escribir sobre Hebrón pero, como habréis podido comprobar, no lo hice.

Comencé en mi cuaderno, ese que me llevo a -casi- todas partes y lo primero que escribí fue 'Aún hoy no me acostumbro a pasar por un checkpoint', pero, ahora mismo, cuando por fin me he decidido a escribir sobre ello, he caído en la cuenta de pararme a pensar por qué debería hacerlo, ¿por qué debería acostumbrarme? Eso sólo haría que pasara a ser normal para mí una situación que en absoluto lo es; no creo que pueda serlo para alguien en su sano juicio.

La situación en Hebrón es de locura. No voy a contar aquí historias de tiros y bombas, pero es que ¿acaso las necesitamos? La gente habla mucho de las explosiones y poco de los sentimientos, de forma que si a uno no le vuelan la cabeza, no es noticia. Tienes que salir desangrándote, junto a tu hijo recién muerto -asesinado- para que el mundo te preste un poco de atención y sea capaz de llegar a decir '¡Vaya mierda de vida!', que es en lo que acaban la mayor parte de nuestras intervenciones cuando nos creemos en posición de opinar.

Estoy harta, harta, de que se olvide a los palestinos sistemáticamente. Y sí: se les olvida, no me digan que no. Mucha gente me dice que eso no es cierto, otros incluso me dicen que los medios de comunicación españoles son ¡pro-palestinos!. ¿No les olvidamos? ¿Estamos seguros? ¿Quién me puede decir que se paró a pensar en qué le pasa por la cabeza a un estudiante de segundo de carrera? Seguramente no se paró a pensar en él porque en vez de bombas adosadas al cuerpo, llevaba una mochila con libros a la espalda. ¿Quién entiende la angustia de una madre cuando su hijo llega diez minutos más tarde de lo habitual del colegio? pocos... porque sólo vemos a las madres que afirman delante de la cámara (y repito: delante) estar dispuestas a parir y a sacrificar a sus hijos por el bien de la causa. ¿Quién piensa en los niños sin parques para jugar? díganme... Si no sales cubierto de mocos y harapos, no existes.

Señores, la ocupación israelí es cruel con ellos, pero ¿no lo somos nosotros más, en cierta medida? Nos gusta la sangre, la necesitamos para sentir compasión. Olvídense: lo que los palestinos necesitan no es nuestra caridad barata.

Sólo el día en que nos preocupemos por conocerlos, por tratarles de tú a tú dejando el distanciamiento de seguridad a un lado, podremos llegar a entenderlos. Aquí sobran los tópicos.


lunes, 24 de septiembre de 2007

Mi primera lección

Todo el mundo piensa que los palestinos se levantan ya con el arma en la mano desde por la mañana. Mis compañeros en cambio, doy fe de ello, se levantaban con el bote del gel. Iban apareciendo poco a poco, saliendo de las tiendas de campaña en que dormían y diciendo 'Sabah el jeir' o 'Good morning' según les saliese. Deambulaban hacia el baño con los ojos aún medio cerrados y tan sólo diez minutos después salían totalmente despiertos, con la cara lavada y el pelo engominado. La primera vez que vi aquel gel me pareció una pasta asquerosa, ¡era negro! ¿Dónde se había visto antes un gel negro? A mí me recordaba a los calamares en su tinta... '¿Y esto te lo pones en el pelo?', le pregunté a un compañero mientras hacía muecas extrañas. 'Claro, ¡pero si es buenísimo!', me contestó con una gran sonrisa de esa que ponemos a veces cuando nos hace gracia algo por lo obvio que es. 'Mira', continuó, 'sólo tienes que poner un poquito: así, ¿ves? Es muy fuerte, así que sólo hay que poner un poco. Lo repartes en la mano, mojándolo, y luego lo extiendes por el pelo. Le das la forma que quieras ¡y listo!, ¿entiendes?'. Claro que lo entendía, pero debió de confundir mi cara de sorpresa por la explicación relámpago con una ignorancia total por mi parte hacia el maravilloso mundo de los geles fijadores y su modo de utilización. Era la primera vez que un chico me daba consejos sobre cómo peinarme. Fue mi primera lección.

Relaciones extrañas

Dejando a un lado si algo así es realmente posible, debemos reconocer que ese amor loco no es más que la excusa, en este cortometraje, para presentar una situación que, de vez en cuando, se nos presenta a todas luces absurda.

Puede que lo hayáis visto ya, pero no me puedo resistir a dejaros en enlace.

Opiniones, por supuesto, hay para todos los gustos: desde quienes lo acogen con auténtico humor a quienes se quejan de que hace burla del sufrimiento de la gente.

Juzgad vosotros mismos.







El viaje

Salimos con más de media hora de retraso de Barajas. Pasé de estar nerviosa por temor a perder el vuelo de conexión Zurich-Israel a rezar en el avión para que llegara tarde y me tuvieran que meter en un hotel hasta que saliese el siguiente. ¿A quién le apetece llegar a Tel Aviv a las cuatro de la mañana?.
No hubo suerte: me tocó correr, eso sí, pero al final pillé bien la conexión y antes de las cuatro ya estaba plantada en la tierra prometida.

El viaje fue tranquilo y esta vez la escala no llevó más de una hora, gracias a Dios. En Abril no tuve más remedio que esperar tres horas y media en el aeropuerto de Milán, con anuncios de turismo sobre Rumanía como único consuelo a mi total aburrrimiento.

Cuando llegamos a Zurich todo estaba lleno de rizos largos colgando de cabezas cubiertas por sombreros negros. Sólo vi un par de mujeres árabes, con pañuelo, a las que estaban registrando tras unas cortinas.

Me sentí rara, tan rara como las otras veces que he ido. No es miedo: es una sensación extraña, incómoda; es como sentirse una minoría, un puntito en medio de algo a lo que no perteneces. No sé si era la única no judía en aquel avión pero, de no ser así, faltaba bien poco.

Llegamos a Tel Aviv; no recuerdo si esta vez aplaudieron al tomar tierra: yo estaba muy ocupada comprobando si llevaba el pasaporte y pensando si me llevaba o no la manta del avión, porque fuera tenía pinta de hacer fresco y a mí me tocaba aún esperar unas cuantas horas en el aeropuerto antes de tomar el taxi a Jerusalén.

Al final me dio vergüenza y la dejé: prefería pasar frío antes de que una de las señoritas azafatas me pusiese la cara colorada reclamándome la manta en cuestión.

Bajamos del avión y volví a recorrer la rampa que lleva a los puestos de control de pasaporte.

El anuncio de la compañía de móviles seguía estando allí, imperecedero, al otro lado de la cristalera.

La espera fue un tanto tensa: nunca sabes si te van a dejar pasar. Era la tercera vez que iba, ¿cómo se lo iba a explicar cuando me preguntaran por qué iba con tanta frecuencia? Ya lo habían hecho antes. Genial. Otra mentira más que contar.

Para mi sorpresa, la chica no se preocupó demasiado de mirar los sellos de entrada y salida anteriores.

¿Cuál es el propósito de tu visita a Israel?, ¿En qué trabajas?, ¿Conoces a alguien en Israel?
Turismo, Educadora infantil, Unas amigas me esperan en Jerusalén.

Fue fácil. Llegar a las cuatro de la mañana tiene sus ventajas: creo que la chica que me atendió estaba más dormida que yo.

Al recoger el pasaporte vi que me había metido un papelito dentro. Por supuesto, ni idea de lo que decía. La primera , y hasta entonces, única vez que lo habían hecho fue en el verano del 2006, cuando iba a Nablus, y me retuvieron en el último control, bombardeándome a preguntas entre dos durante diez minutos.

Respiré y seguí adelante queriendo aparentar la mayor normalidad del mundo.

Miraron el pasaporte, cogieron el papel y... nada.

¿Paranoias mías? No lo sé. El caso es que esta vez tuve la suerte de escaparme de las odiosas preguntas a dos bandas.

Otros compañeros míos, lo supe después, pasaron gran parte del día siendo interrogados en el aeropuerto. Ellos dijeron que iban a Ramallah y se quedaron tan tranquilos. Por supuesto, a los de seguridad del aeropuerto no les pareció tan normal. También hubo quien empezó mintiendo y terminó confesando y hasta dando mi número de teléfono como excusa. Pero, ¿qué puedo decir? Después de 12 horas de interrogatorio ¿no es normal terminar diciendo la verdad?.


miércoles, 19 de septiembre de 2007

Este año ha distado mucho de parecerse al verano pasado. Recuerdo las semanas anteriores al comienzo del campo: Fatah y Hamas se estaban matando entre ellos y, de paso, llevándose a algún que otro por medio. No podía creer en tanta estupidez. Verles matándose así: nunca me lo hubiese imaginado. Sentía tanto dolor... Desde luego, no estaban haciendo ningún favor a su causa. Si ya buena parte del mundo pensaba que no eran más que unos seres aún por civilizar, verles a tiro limpio de aquella forma era lo único que nos faltaba.
Y yo, mientras tanto, pensando que por unos pocos estúpidos no iba a poder volver este verano. Los planes en Palestina no existen. Así que ahí estaba yo, pensando ¡¿Qué hago!? ¿!Qué hago?!. Pregunté a algunos amigos de Nablus, me desahogué con los de aquí, recibí emails de compañeros y amigos diciendo 'No pensarás volver, ¿verdad?', '¡No vayas!' y 'las cosas no están bien', a lo que yo respondía siempre 'Quizá', 'No lo sé' y '¿Cuándo lo están?', respectivamente. Como dijo Shawn, voluntario también en Palestina en el 2005, 'nunca puedes ir a Palestina sin correr un riesgo'. Pero he de confesar que lo que me animó definitivamente a participar fue la contestación de mi amigo Islam: "es verdad que las cosas no están bien pero, por otro lado, Birzeit es una zona más tranquila, tienen una bonita universidad y, sobre todo, al ir allí no tendrás una guía de 25 páginas llena de reglas a observar". Me hizo tanta gracia que por un momento me olvidé de la ocupación y los tiros fraticidas. Aún así, no envié mi solicitud hasta el último momento, en el último día. Siempre pegada a las noticias mantenía la esperanza de que alguien me dijera que todo se había calmado. Pero nadie me daba seguridad, siempre había un 'sí, ahora estamos mejor, pero ya sabes cómo es esto'. Vaya que si lo sabía. Decidí tomar el riesgo, enviar mi solicitud. A los dos días tenía un mensaje de Ghada, la coordinadora del campo, despidiéndose con un 'See you in Birzeit!'. Fue una mezcla de alegría y temor al mismo tiempo. Ya estaba hecho: me iba a Palestina. Repetía. Ir a la universidad de Birzeit este año ha sido una de las mejores cosas que he hecho.
No me he arrepentido ni durante un segundo.

viernes, 10 de agosto de 2007

Mis 'ultimos d'ias...

Llevo poco m'as de dos semanas en Palestina, pero han sido tan intensas que podr'ia parecer que llevo mucho m'as.

Compartir este tiempo con gente a la que no conoc'ia de nada previamente me ha aportado m'as de lo que podr'ia expresar con palabras. Supongo que con el tiempo, una vez de vuelta en Espania, podr'e analizar todo con m'as detenimiento y escribir sobre ello.

Hay cantidad de an'ecdotas y sentimientos esperando a ser contados.

Lo que me llevo de vuelta a casa es mucho m'as que datos o estad'isticas sobre Palestina; me llevo, sobre todo lo dem'as, el calor de la gente y otra forma de ver la vida.

Mi estancia aqu'i est'a llegando a su fin. El domingo dejar'e Nablus para volver a Ramallah y el lunes por la tarde saldr'a mi vuelo desde el aeropuerto de Ben Gurion.

No quiero ni pensar en ello.

Alguien dijo una vez que la patria est'a donde el coraz'on reside...


lunes, 9 de julio de 2007



Outlandish - I only ask of God


Pues lo dicho... así que allá voy otra vez!

miércoles, 4 de julio de 2007

Mejor la toalla y a la playa


Tienen razón: no vayan, es demasiado peligroso.

Si ya se ve en la foto: esos moros amenazantes (porque son moros, ¿no? aunque no sean de Marruecos; son todos lo mismo), con su mezquita al fondo. Vamos, que según les ves las caras, se te quitan las ganas hasta de pasearte por Lavapiés, ¡como para pisar Oriente Medio!.




Menos mal que tenemos - y esto se lo debemos a nuestros Estados - una amplia lista donde figuran los puntos calientes del mundo a los que es mejor no acercarse.

Está muy bien saber que Palestina existe, pero para eso ya tenemos las noticias. En cuestión de veraneo, es mejor ponerse la crema en la espalda y echarse, vuelta y vuelta, bajo el sol, o bien meter la moral que nos quede debajo del felpudo y coger nuestra maleta rumbo a cualquier destino turístico donde todavía se pueden conseguir favores sexuales de menores a cambio de lo mínimo...

A mí que no me vendan la moto, que el verano es para descansar, no para preocuparse de los problemas de los demás.


*** *** *** *** ***

Campo de Trabajo Internacional '

Zajel Exchange Program, verano 2005.
Nablus, Palestina.

Ben Gurion me mira

Bajo tranquila por la rampa del aeropuerto de Tel Aviv. Esta vez ya me sé el camino: no pienso correr.

Voy andando despacio, pausadamente, mientras me tomo el lujo de observar lo que, por puros nervios, no pude observar la primera vez. Me fijo en el exterior. Son las 3.30h de la madrugada (de alguna forma había que ahorrar en el billete) y todo está oscuro fuera a excepción de las luces de las pistas de aterrizaje y un gran mosaico en el suelo, de piedras de colores, anunciando una compañía de teléfonos móviles, alumbrado por imponentes focos (me pregunto si el sueño acumulado hace que la luz me parezca más brillante de lo que en realidad es). Muevo la cabeza con un gesto de negación y pienso que no nos libramos de la publicidad ni aunque nos vayamos a Marte.

Sigo andando, ya estoy llegando al final de la rampa. De repente, me topo de frente con un busto que me mira. '¿Con quién tengo el placer de...? Ah! pero si es Ben Gurión!'. Tengo ante mí al mismísimo personaje que, en 1948, declaró unilateralmente el Estado de Israel.

Me fijo en su cara; pienso en cómo sería en carne y hueso, en qué se le pasaría por la cabeza cuando hizo la declaración... y pienso en la catástrofe que supuso para los palestinos, pienso en los refugiados que siguen sin poder volver a sus hogares, en los pueblos destruídos y en la gente aniquilada... Siento que una mezcla de rabia y tristeza comienza a invadirme.

Me disculpo con el busto - Disculpe, Señor Gurión, debo continuar mi camino- que sigue mirándome sin pronunciar palabra.

'Cambia la cara, Carmen', me digo mientras me acerco al punto de control, 'No eres más que una despreocupada turista en busca de un poco de sol en Haifa. Ahí están los de seguridad. Sonríe, pero tampoco te pases'.

Comprobación del pasaporte, las preguntas de rigor.

'Sigue sonriendo, vamos, vamos, ¡lo estás consiguiendo!'

El sello se acerca a la hoja para dejar su estampa. ¡Conseguido!

Digo un 'Thank you' sonriente mientras recojo mi pasaporte y ahora pienso en el siguiente paso: 'veamos, Carmen, ya sólo te queda coger el taxi hasta Jerusalén, luego el minibús nº18 hasta Ramallah pasando por el checkpoint de Qalandia; luego un autobús hasta Huwwara, pasando por los cuatro puestos de control que hay en la carretera, bajarte y pasar andando por el camino entre las vallas, coger un taxi ya al otro lado del checkpoint último y estás en Nablus. ¡Ya no te queda nada!'

sábado, 30 de junio de 2007

Volverán

Decía en el anterior post que caminar por la Ciudad Vieja de Jerusalén me producía un placer inmenso.

Ver amanecer desde la terraza del hospicio Cristiano, bajar a la calle y mezclarse con la gente que viene de rezar la oración de la mañana, oler el pan haciéndose en los hornos, ver a los niños correteando de camino a la escuela... es una sensación increíble.

Cuando paseo por sus calles siento una felicidad difícil de describir. Me dan ganas de saltar bien fuerte sobre el suelo y decir ¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí!. Ejerzo mi derecho a pasear por Jerusalén, derecho que la mayoría de los palestinos tienen denegado: se lo arrebataron.

Para mí es una forma de rebelión, pequeña, silenciosa, casi invisible... pero decidida. Llevo conmigo a todos los que no pueden entrar, a todos los que se quedan esperando en los checkpoints durantes horas para luego un recibir un '¡Vuélvete a tu casa! NO PASAS'.

Seguiré caminando por Jerusalén y, cada vez que lo haga, me miraré en los ojos de los soldados en las calles y diré para mí: 'Estamos aquí'.

Old Jerusalem - Fairuz




I passed through the streets
The streets of Old Jerusalem
In front of the shops
The remainder of Palestine
He told us about the news
ِAnd they gave me a vase
They said to me this is a gift
From the waiting people

And I walked the streets
The streets of Old Jerusalem
They stood in the doorways
We become companions
And their sad eyes of the city's energy
Take me and kill me with the torment of estrangement

It was in a land and in the hands
Living under the sun and the wind
And it happened in the houses and the windows
Boys blossoming with a book in their hands
And at night every night
The rage flowed in the rest of the houses
And the black hands unhinged the doors
And the houses became ownerless
Between them and their houses barbed-wire fence
And fire and the black hands

Screaming in the streets
The streets of Old Jerusalem
Let the songs become rumbling storms
O my voice continue to stir up a hurricane with these consciences
Their news happened to me
In order to enlighten the conscience


فيروز - القدس العتيقة

مريت بالشوارع
شوارع القدس العتيقة
قدام الدكاكين
البقيت من فلسطين
حكينا سوى الخبرية
وعطيوني مزهرية
قالوا لي هيدي هدية من الناس الناطرين

و مشيت بالشوارع
شوارع القدس العتيقة
اوقف عباب بواب
صارت و صرنا صحاب
وعينيهن الحزينة من طاقة المدينة
تاخدني و توديني بغربة العذاب
كان في أرض و كان في ايدين
عم بتعمر تحت الشمس و تحت الريح

و صار في بيوت و صار في شبابيك
عم بتزهر صار في ولاد و بايديهم في كتاب
بليل كلو ليل سال الحقد بفية البيوت
و الايدين السودا خلعت البواب
و صارت البيوت بلا صحاب
بينن و بين بيوتن فاصل الشوك
و النار و الايدين السودا

عم صرخ بالشوارع
شوارع القدس العتيقة
خلي الغنيي تصير عواصف و هدير
يا صوتي ضلك طاير زوبع بهالضماير
خبرهن عللي صاير بلكي بيوعى الضمير


Derriba el Muro

Todo depende de en qué organizaciones y entidades confíe cada uno, pero creo que no perdemos nada por echarle un vistazo a lo que nos cuenta Amnistía en su campaña contra el muro ilegal que Israel construye en Cisjordania.

"Construido de norte a sur y a través de parte de Jerusalén, cuando esté terminado el muro/valla medirá 700 kilómetros de largo y entre 50 y 100 metros de ancho. Es una estructura compleja que incluye alambradas de espino, zanjas, zonas de arena fina para detectar huellas, torres de vigilancia, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques..."


"El 9 de julio de 2004 la Corte Internacional de Justicia falló que el muro es ilegal y ordenó su desmantelamiento. Tres años después de la sentencia, y tras 40 años de ocupación, Israel sigue ignorando la sentencia".



Por las calles de Jerusalén

Pasear por las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén me produce un placer inmenso, aunque siempre me termine perdiendo.

Cuando llegué por primera vez, no eran más de las 6 ó 6.30 de la mañana y estaba totalmente perdida buscando el Hostal Hebrón después de que el taxista, empeñado en que él sólo hablaba hebreo, me dejase justo en la puerta opuesta a la de Damasco, por la que yo debía haber entrado.

Al principio casi no había gente por las calles. Luego fueron apareciendo, poco a poco, uno aquí, otro allá, unos chicos jóvenes, judíos, vestidos al modo ortodoxo y caminando deprisa.

Probé a preguntar a varios, pero tuvieron que pasar tres o cuatro hasta que de pronto uno se paró a escucharme. Parecía tímido. '¿En qué puedo ayudarte?', 'Busco el hostal Hebrón', le respondí. Me miró y me dijo que no me podía ayudar mientras se iba, acelerando el paso.

Seguí dando vueltas con la mochila a los hombros y la esterilla amenazando con salirse de su sitio de un momento a otro.

'Carmen, sólo se te ocurre a ti venirte sola a Jerusalén', me dije, pero también pensé que en algún lugar dentro de aquellas murallas tenía que estar el Hebrón... y no me pensaba ir sin encontrarlo.

Desistí, después de otros dos fracasos, de preguntar a esos chicos jóvenes, vestidos de negro, que cada vez eran más numerosos.

Por fin encontré a una mujer joven, sería de mi edad; tenía la cara risueña. Tuve suerte de que hablara inglés y me quisiera ayudar. Para hacer honor a la verdad, fue tan amable que no sólo me señaló el camino, sino que también me acompañó parte de él. Después de las típicas preguntas de ¿Eres judía? y ¿Hablas hebreo?, que es lo primero que te pregunta un judío israelí cuando estás allí, me comentó que hacía tan sólo unos meses que se había mudado a Israel. Ella seguía tan sonriente y amable como al principio, pero yo noté una sensación extraña. ¿Cómo podía irse a vivir alguien a un país a costa del sufrimiento de un pueblo? Fue mi primer contraste.

Después de despedirnos, subo la escalera que me indica y paso por debajo de unos tejados. Vale. Ahora a la derecha, todo recto y... ups! me he vuelto a perder.

Llevo más de media hora dando vueltas y las tiendas ya empiezan a abrir. Los tenderos me miran y me ofrecen pasar para ver la mercancía. No paro de decir 'No, gracias', al tiempo que sonrío.

En la siguiente calle me acerco a una tiendecilla pequeña, llena de crucifijos y figuras del Domo de la Roca para poner sobre la estantería, y le pregunto al hombre que está sentado en la puerta, fumando, cómo puedo llegar al hostal Hebrón.

Llegamos a entendernos con una mezcla de inglés y árabe y después de darles las gracias y él desearme suerte, sigo mi camino.

'Carmen, ahora ya no te puedes perder'.

De repente, el aire huele a hierbabuena. Miro a las paredes: palabras en árabe. Escucho las voces que me llegan de no muy lejos y me suenan familiares. ¡¡He llegado al barrio musulmán!!

Por fin mi cuerpo se relaja, la sonrisa se me instala permanente en la cara y, por primera vez, soy totalmente consciente del lugar en el que estoy.

¡¡Me siento como en casa!!

martes, 26 de junio de 2007

Lecciones de Geografía

Hace un tiempo ya, una amiga me reenvió este mensaje. Es el típico que llega a todo el mundo antes o después. Leed:

CHILDREN'S LAWS OF OWNERSHIP

1. If I like it, it is mine
2. If it's in my hand, it's mine
3. If I can take it from you, it's mine
4. If I had it a little while ago, it's mine
5. If it's mine, it must never appear to be yours in any way
6. If I'm doing or building something, all the pieces are mine
7. If it looks just like mine, it's mine
8. If I think it's mine, it's mine
9. If it's yours and I steal it, it's mine
10. If I........... ......... .......!

En su momento me hizo gracia ¡estos niños, qué salaos!, pero resulta que los niños crecen y se convierten, algunos, en políticos y claro, pasa lo que pasa: se creen que todavía vale lo de hacer lo que te da la gana porque eres el más fuerte del patio.


¿Queréis un ejemplo?


THE GOLAN IS ISRAELI

jueves, 21 de junio de 2007

Uniendo puntos, descubriendo realidades

¡ADELANTE! Descubre lo que esconde el mapa









Del 16 de Junio al 27 de Julio se expone en Lisboa la exhibición "Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra", de Nuno Coelho.

A los que Portugal os quede un poco lejos, podéis visitarla on-line

martes, 19 de junio de 2007

Palestina... en las pantallas

Para todo el que quiera informarse un poco más, y no sólo a través de palabras escritas, os dejo el enlace a un blog, Akramawad, en el que se han encargado de recoger un sinfín de documentales sobre Palestina.
Quizá uno de los que mejor explican cómo un niño de nueve años termina a los dieciocho luchando en un grupo de resistencia armada es el documental 'Arna's Children'.
Os animo a todos a verlo.
A veces decimos 'esos son sólo salvajes' y nos los quitamos de la cabeza porque no somos capaces de comprender... y porque es mucho más fácil y cómodo no ponerse a indagar en los motivos.
Pero si somos capaces de exigir al pueblo palestino una paz sin condiciones, deberíamos también ser capaces, antes, de comprender las razones que les llevan a la lucha.

sábado, 16 de junio de 2007

"En Palestina hay una lucha de vida, no de muerte"

Parece irónico, y hasta contradictorio, escribir sobre una 'lucha de vida' en Palestina en estos precisos momentos.

Los acontecimientos recientes nos han dejado a todos sin palabras, pero no podemos permitir que las noticias de unos pocos días acaben con nuestra memoria de años sobre el conflicto israelo-palestino, ni que nos tape los ojos para no dejarnos ver todos esos otros esfuerzos que los palestinos de a pie hacen para sacar adelante sus vidas y su país.

Hace poco se celebró en Barcelona el Festival Internacional 'Marhaba, Palestina' (Bienvenida, Palestina) que acercó la realidad de los Territorios Ocupados a cualquier viandante que prestase un par de oídos y un par ojos a lo que los palestinos tenían que decir.

El grupo de Sirk Saghir, de Nablus, estuvo allí llevándonos a unos checkpoints muy especiales, en donde sustituyeron a esos hombres de verde con armas en la mano, por payasos con una gran sonrisa en la cara.


La Vanguardia se hizo eco de la noticia.

" (...) Hacemos espectáculos para los niños porque creemos en una Palestina mejor que la de hoy".

Una llamada a la cordura


LLAMAMIENTO URGENTE DE LA COMUNIDAD HISPANO PALESTINA Y DE ORGANIZACIONES DE SOLIDARIDAD DEL ESTADO ESPAÑOL


Ante el grave deterioro de la situación en los territorios palestinos, hasta el punto de desencadenar abiertos enfrenamientos fraticidas entre las dos organizaciones palestinas mayoritarias, con el consiguiente sufrimiento de la población, y el execrable derramamiento de sangre, la Comunidad Hispano Palestina con el apoyo de diferentes organizaciones de solidaridad del Estado Español, y el respaldo de organizaciones miembro de la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina, hacen un llamamiento urgente las facciones palestinas involucradas, al Gobierno de Unidad Nacional y a la presidencia de ANP, para que pongan fin de inmediato este absurdo, y atiendan la llamada de la razón, anteponiendo los intereses de su pueblo a sus intereses particulares.

Exigimos el inmediato alto al fuego, y el respeto a los acuerdos firmados en la ciudad saudita Meca, y el resto de los acuerdos e iniciativas tendentes a consolidar el proceso democrático en Palestina y la lucha contra la ocupación.

Reclamamos a Israel como potencia ocupante que deje de propiciar las condiciones que están asfixiando a la población palestina, fomentando el enfrentamiento entre lo palestinos, y ponga fin a todas las medidas de bloqueo, asesinatos y demás operaciones criminales, abriendo un proceso que conduzca a arreglo justo basado en la Legalidad Internacional.

Seguiremos haciendo esfuerzos para que de la Unión Europea y los estados miembros, en especial el gobierno español, desplieguen con coherencia sus actuaciones para lograr la paralización de los enfrentamientos, ofreciendo una perspectiva de paz que debe basarse necesariamente en el fin de los bloqueos de los territorios palestinos y de la ocupación.

Instamos a las organizaciones de la sociedad civil palestina a movilizarse para imponer a los antagonistas el retorno a la cordura, basándose en el diálogo democrático, en la pluralidad y en la unidad histórica que han caracterizado y que deben fortalecer la lucha del pueblo palestino por su liberación y futuro.



14 de junio de 2007
Comunidad Hispano-Palestina Jerusalén.

lunes, 11 de junio de 2007

domingo, 10 de junio de 2007

Derecho número 3

Derecho a un nombre y a una nacionalidad.
Todos los días echo mis barcos de papel al río, donde flotan y, uno tras otro, son arrastrados por la corriente. En ellos he escrito, con grandes letras negras, mi nombre y el nombre de mi pueblo. Confío en que alguien los encontrará, en un país lejano, y así sabrá quién soy. Tagore