viernes, 11 de mayo de 2007

Carta

[Zahra]

Soy Zahra, refugiada en el campamento Ain El-Hilweh. Estoy clasificada como NR y me niegan mis derechos, ni siquira nos dan la pequeña racion de los derechos del niño, que son derechos de todos lo niños del mundo, menos nuestro.

Por que? Por que me contaron como NR?

Mis sueños eran grandes pero ser privada de mis derechos basicos como la educacion, a vivir en un medio limpio y sano, a tener abrigo. Todo esto lo perdi porque soy NR.

Yo soy la que ve destruir sus sueños uno detras del otro.

Y que significa NR? Solo dos letras en los labios humanos. Significan No Registrada en la Agencia de la ONU que atiende a los Refugiados Palestinos, UNRWA.

Y que culpa tengo? Y por que tengo que ser obligada a vivir solo el dia a dia? Y que culpa tengo, y estoy condenada a ser inculta en una sociedad a la que le llama avanzada?

Pero como se le puede llamar asi a una sociedad donde en sus escuelas hay niños que no saben ni leer ni escribir, escuelas donde la presencia o ausencia de sus niños significa lo mismo? Donde esta la justicia? Donde estan los derechos de los niños? Donde esta la ONU? Donde esta el responsable de hacer respetar los derechos humanos? Donde estan todos? Para que sepan lo que es sentirse marginado y privado de sus derechos, para que sepan lo que pienso, para que me digan: –Si, mereces la educacion mas que nadie-

Habra alguien que me escuche? Si? Pues deseo que me escuchen, que me ayuden y deseo que respondan a mis preguntan con esperanzas no con desepcion. Y ustedes son mi esperanza.

..." No existe quien coopero, y fue derrotado o fracazo"...

Zahra Mahmoud Shaaban Niña palestina de 13 años Refugiada en el campamento Ain El-Hilweh

Festival Interpueblos

jueves, 10 de mayo de 2007

¡Bienvenidos al espectáculo!

¿Quién dijo que las sonrisas no valían la pena?

Sirk Saghir en Nuevo Askar - Nablus 8 Abril 2007

Cambiar o no cambiar

Hace mucho, antes de empezar a preocuparme de verdad por Palestina, mi padre me dijo que esto de cambiar el mundo era como lo de la guerra: que todo el mundo quería ganarla, pero nadie quería que su hijo fuera a luchar.

Ahora parece, con el tiempo, que el pobre hombre se va acostumbrando a que su hija se vaya de vez en cuando a tierras lejanas y ajenas para defender algo que no es suyo.

Cuando hablo con la gente de este asunto siempre me dicen que es un caso perdido, que en qué cambia que yo vaya o deje de ir.

Claro que yo sola no voy a arreglar nada: no soy más que una estúpida que encuentra sentido a lo que hace, pero ¿se deben dejar de intentar las cosas sólo porque creemos que son difíciles?

Formas de resistir hay muchas, y cada uno elige la suya.

Yo me conformo con alegrarle el día a un niño y hacerle pensar que igual sí hay un futuro que puede alcanzar más allá de la desolación que ve cada día. No es cuestión de parlotear a lo Rice, sino de dar esperanzas a los que aún pueden aprovecharla.

Menos mal que locos como yo hay muchos en el mundo.

Quien crea que en Palestina sólo hay balas, se equivoca.

Una de niños

Como a uno, de vez en cuando, le dan vueltas las cosas en la cabeza, yo ya no sé si mostrar a los demás todo lo que yo veo es informar, entretener o ser parcial.
Hace un mes que volví de Nablus y me traje tan buenos recuerdos conmigo, que a veces se me hace difícil creer que la ciudad en la que estuve es la misma que día sí, día también, sale en algún medio de comunicación para contarnos los muertos que siguen alargando su lista de ausentes.
Me indigna cómo se habla de unas cosas sí, porque viene muy bien hacerlo, y de otras no, no vaya a ser que la gente esté enterada de todo y pueda sopesar.
No pretendo ser imparcial, pero sí intento ser objetiva. Mientras el mundo se lleva las manos a la cabeza por un Mickey Mouse hablando de recuperar la Palestina Histórica (y que conste que no estoy de acuerdo con la forma en que el programa se ha llevado a cabo), un bebé, aún sin nacer, ha muerto por una bala israelí que, atravesando paredes y vientres maternos, fue a alojarse en su pequeña cabeza.
¿A quién le importa?
Luego esos señores que parecen venir de otro mundo, con su traje de chaqueta y corbata, piden moderación y temple mientras se hacen la foto para las noticias de las tres con una espléndida sonrisa en la cara.
Fuente: Maan News

miércoles, 9 de mayo de 2007

Por si a alguien se le había olvidado...

Barrio musulmán. Ciudad Vieja de Jerusalén.
3 de Abril de 2007

martes, 17 de abril de 2007

De vuelta

Nablus, 3 de Abril de 2007

viernes, 2 de marzo de 2007

¡Tiestos!

Me quedé parada en mitad de la calle para observarlos de cerca, ¡qué curiosos eran!. Quizá sea porque ando falta de imaginación, pero hasta ese día no se me había ocurrido utilizar el neumático de un coche para hacer con él un tiesto. Estaba cortado a la mitad, pintado con los colores de la bandera palestina y daba cobijo, colgado en la pared, a unas florecillas que se afanaban por no secarse bajo el sol del verano. Desde luego, me pareció una bonita (y barata) forma de adornar la ciudad. ¡Os invito a buscarlos en el siguiente vídeo!

Los baños turcos... o lo que queda de ellos

Tuvimos la extraña suerte de llegar a Nablus justo cuando comenzaba la guerra/ invasión (elijan ustedes el término) del Líbano. Las primeras imágenes que vi fueron desde un pequeño televisor, mientras comía kenafa con mis compañeros, en unos de los más antiguos y populares baños turcos de la ciudad. Todos sentados alrededor de la pantalla, sólo éramos capaces de distinguir unos contornos difusos cuando las explosiones iluminaban la noche del país vecino. Fue el final triste para una tarde que había comenzado alegremente, con todos nosotros repartidos por los divanes, charlando, mientras saboreábamos un buen té y nos dejábamos llevar por la música de fondo y el sonido relajante de la fuente que hacía los honores en el centro del patio.
El domingo 25 de febrero, Nablus amaneció bajo toque de queda. Decenas de vehículos blindados y excavadoras invadieron las calles y comenzaron a derrumbar casas y demás edificios en un intento de presionar a la población para que entregara a los hombres que el ejército israelí estaba buscando. Le tocó el turno a los baños turcos. Nada de masajes, nada de saunas: una base militar desde donde poder continuar la invasión de la ciudad sin miedo a ser dañados. Todo lo que había dentro ha quedado destrozado después de dos días de albergar a los soldados. Continúan robando nuestros recuerdos.
La noticia completa aquí

OATS

¿Oats? ¿Qué demonios es eso? Busco rápido en el diccionario y ahí está: 2 oats plural (cereal) avena feminine, copos masculine plural de avena
¡Adónde irá a parar mi inglés! Jihan sigue preguntándome: ¿Tienes alguna forma divertida de comerlos?, no me apetece hacerlo al modo tradicional. Pienso. En mi vida he comido copos de avena; lo más parecido han sido los Chocapic que anunciaba un oso muy gracioso hace años. - ¡Aaaah! malditos tanques, ¡el ruido que hacen!, ¿Qué? ¿encontraste algo? Le digo que no. - ¡Espera, espera! mira ésto, ¡tiene buena pinta! Pincho en el enlace que me da. - ¿Qué dices de los tanques? - Nada, siguen pasando por mi calle; y ahora seis jeeps: demasiados. Mientras pienso en los soldados, me acuerdo del restaurante griego al que fui una vez. - ¿Y si los preparas con yogur? - ¿Con yogur? no sé... Espera Dos minutos después le pregunto: - ¿Ya encontraste cómo hacerlos? - ¿Eh?... no, no, todavía estoy buscando. Acaban de parar dos casas más allá. Ssssshhh... silencio. Están parados frente a la casa, con los motores encendidos. - ¿Eso significa...? - Sí... Maldita sea, ¿qué irán a hacer? - Jihan... - Espera. Me quedo sola unos minutos, mirando la pantalla del ordenador. - ¡Ya estoy! - ¿Por qué has tardado tanto? ¿Han hecho algo?
- ¿Los soldados? ¡no! siguen ahí... He ido a por un poco de leche para los copos: me cansé de buscar recetas.

miércoles, 28 de febrero de 2007

Once again

Nablus, Occupied Palestine Wednesday, February 28, 2007 The Israeli Occupation Forces reinvaded Nablus city for the second time in less than 48 hours. Tens of armored personnel carriers and bulldozers spread all over the city and special forces have occupied several buildings in different neighborhoods in and around the old city. The Israeli army arrested members of families of wanted Palestinian fighters in an attempt to pressure them to surrender. Soldiers are conducting house to house searches in the old city terrorizing the civilian population and destroying property. Sounds of explosions are heard inside the old city and in neighborhoods surrounding it. The Israeli army is interrupting the local radio and TV broadcasts and using the same frequencies to announce communiqués to the residents of Nablus that include the names of the wanted Palestinian fighters and instructing people not to give assistance to them. An-Najah National University and all schools have been closed and students were instructed to remain in their homes fearing for their lives. The Israeli Army has also surrounded the local Palestinian hospitals searching everyone who comes in and out and interfering in the movement of ambulances. Palestinian children are throwing stones on the Israeli armored vehicles as they pass in the streets and Israeli soldiers are firing on them with rubber-coated metal bullets and with live ammunition and tear gas. Palestinian politicians are saying that Israel is trying to destroy any prospects for a peaceful resolution to the conflict by sabotaging the formation of Palestinian National Unity Government. The security situation in Nablus is deteriorating very fast and residents are fearing that this operation will result in a large number of civilian casualties. Palestinian civil society organizations in Nablus have issued a call to the International Community to intervene to stop the Israeli campaign of terror and onslaught against the city of Nablus.
Y aquí viene mi intento de traducción…
Nablus, Palestina Ocupada Miércoles, 28 de Febrero de 2007 Las Fuerzas de Ocupación Israelí han vuelto a invadir Nablus por segunda vez en menos de 48 horas. Decenas de carros blindados y buldozers se han distribuido por toda la ciudad y las fuerzas especiales han ocupado varios edificios en diferentes vecindarios dentro de la ciudad vieja y alrededor de ésta. El ejército israelí ha arrestado a los familiares de los combatientes palestinos en un intento de forzar a éstos a rendirse. Los soldados están llevando a cabo búsquedas de casa en casa en la ciudad vieja aterrorizando a la población civil y destruyendo sus propiedades. Se escuchan explosiones dentro de la ciudad vieja y en los vecindarios próximos. El ejército israelí interrumpe las transmisiones de la radio y la televisión locales y usa esas mismas frecuencias para emitir comunicados a los residentes de Nablus que incluyen los nombres de los combatientes palestinos buscados, dando instrucciones de no prestarles ayuda. La Universidad Nacional de An-Najah y todas las escuelas han sido cerradas y se ha dado instrucciones a los estudiantes de que permanezcan en sus casas, ya que se teme por sus vidas. El ejército israelí también ha rodeado los hospitales palestinos locales, registrando a todo el que entra o sale de ellos, e interfiriendo en el movimiento de las ambulancias. Los niños palestinos están tirando piedras a los blindados israelíes cuando estos pasan por las calles, y los soldados israelíes les disparan balas de metal recubiertas de goma, munición real y gases lacrimógenos. Los políticos palestinos dicen que Israel está intentando destruir las expectativas para una solución pacífica al conflicto saboteando la formación de un gobierno de unidad nacional. La situación de seguridad en Nablus se está deteriorando rápidamente y los residentes temen que esta operación termine con un gran número de bajas civiles. Las organizaciones civiles palestinas en Nablus han realizado un llamamiento a la Comunidad Internacional para que intervenga y pare esta campaña de terror y ataque contra la ciudad de Nablus.

viernes, 22 de diciembre de 2006

¡ Felices Fiestas ! Con mis mejores deseos...

Navidad, Navidad, dulce Navidad

Llega la Navidad y el Belén ya lleva puesto en mi casa más de dos semanas. Me fui de puente más que nada para tener un poco de paz (o al menos ver la forma de poder conseguirla) y en plena sierra, con temperaturas rondando los cero grados, recibí la llamada de mi hermana: ‘Carmen, Carmen, ¡ya hemos puesto el Belén!’. Sonreí. Recuerdo perfectamente cuando era pequeña y me hacía la misma ilusión. Aquello era toda una tradición familiar, supongo que como en la mayoría de hogares españoles: la abuela, la madre y las hijas colocando figuritas, espumillón y dulces por doquier. Todo en la intimidad de la casa, con el calor de la calefacción arropándonos, y las sonrisas en las caras por las fechas que venían. Cantaríamos villancicos, tocaríamos la pandereta y comeríamos todos juntos, en familia, para celebrar el nacimiento de un niño que nació mucho, mucho, mucho tiempo atrás. Siempre me quedaba mirando el portal, intentando imaginar cómo habría sucedido todo; pero para mí, el Belén en sí mismo era tan antiguo como el nacimiento de Cristo y por eso, supongo, nunca se me ocurrió pensar que la ciudad todavía existiese en nuestros días. Veamos, Belén: una ciudad allá por Oriente… Oriente: Reyes Magos… Reyes Magos: regalos al niño Jesús. Como veis, todo encajaba a la perfección en mi pequeña mente infantil. Incluso ya de mayor tampoco le daba más importancia hasta que un día, no hace tanto, me encontré con una postal navideña en la que Sus Majestades no podían avanzar por culpa del muro. El muro, ¿qué muro? El de defensa para los israelíes, el de la vergüenza (debería) para la Comunidad Internacional, y el de la ocupación, ahogo y humillación para los miles de palestinos que sobreviven a duras penas gracias a su existencia. No me quito de la cabeza el famoso villancico ‘Noche de paz, noche de amor…’. Amor hay, seguro, pero la paz sigue secuestrada en algún lugar. Quizá el problema sea que le ocurre lo mismo que a aquellos Reyes Magos de la postal y no puede escalar el muro para entrar a los territorios palestinos; o que no le dejen pasar a través del inmenso checkpoint; o que los soldados israelíes le den demasiado miedo. Estos días, en Belén, se celebra el nacimiento de Jesús, pero también que los que están allí (algunos, no todos) tienen la suerte de seguir vivos. Y nosotros deberíamos, del mismo modo, celebrarlo con ellos. Cuando coloques una figurita, acuérdate de que esos pastorcillos de ayer son los palestinos de hoy, viviendo bajo la ocupación.
Al fin y al cabo, ¿la Navidad no es también pensar en los demás?

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Jamil

Se pasó dos días enteros diciéndome ‘Kiss me, Carmen, kiss me’. Creo que le divertía la cara que ponía mientras le decía ‘la, la, laaaa, don´t say that!’ (No, no, noooo, ¡no digas eso!). Me miraba y se reía. ‘No te enfades’, solía decir, ‘es broma, es broma’. Yo me reía también con él y le decía que estaba loco.

Hacía un calor terrible y seguíamos pintando el mural en la pared. Él daba vueltas, preguntaba si podía ayudar y, de vez en cuando, se llevaba mis gafas de sol. Puede parecer una tontería, pero es realmente complicado pintar sobre una pared completamente blanca a la una del mediodía bajo un sol de justicia: terminas medio ciego.

Terminé por dejar el pincel y la palabra Salam a medio colorear y me senté un rato a la sombra. Al poco volvió él, con mis gafas puestas, y se sentó a mi lado. “¿Estoy guapo? ¿Cómo me quedan? Sura, sura”.

Le hice la foto o, mejor dicho, nos hicieron la foto; con y sin gafas de sol, sentados, de pie, riendo… le encantaba posar.

Terminó el campo de trabajo y desde el día en que nos despedimos, no volví a saber nada de él… hasta hace unos días.

Hay una carretera que baja desde el asentamiento israelí convertido en base militar hasta el campo de refugiados de Askar. Los soldados se pasean a menudo por allí con sus jeeps, demostrando quién manda. Dan vueltas, hacen gala de su prepotencia y esperan a que aparezcan los críos.

Jamil esta vez estaba allí con unos amigos. Comenzaron a tirar piedras contra los vehículos que se paseaban a sus anchas, haciendo caso omiso de las resoluciones de la ONU, por el único pedazo de tierra que los refugiados palestinos pueden considerar como su casa después de haber sido expulsados en 1948 de su verdadero hogar.

Los soldados israelíes, bien protegidos con sus equipos y siempre dentro de sus jeeps, dispararon para defenderse… Y, como suele suceder, una de las balas de defensa fue directa a la cabeza de alguien: esta vez de mi joven amigo.

El cuerpo, demasiado pesado para que sus compañeros, más menudos que él, pudieran llevarlo en volandas, fue medio arrastrado hasta el campo de Askar.

De poco sirvió.

Lo único que me sale decir es ‘Soura, soura!’ (foto, foto!)

¿Dónde están las cámaras del mundo cuando se asesina a un niño palestino?

domingo, 19 de noviembre de 2006

At-Tur: cuando tu tiempo lo controlan otros



“… y por eso conservamos el Texto según nos fue revelado. Los samaritanos creemos que…”.


Era curioso ver la cara de Abo, al que pedimos que nos tradujera del árabe al inglés las palabras del predicador, mientras nos miraba un poco desesperado, comprobando, luego, impaciente la hora en el reloj, sin saber cómo cortar educadamente la charla que el buen samaritano, nunca mejor dicho, nos estaba dando sobre su religión.

Eran las 18.40 y a las 18.45 cerraban el checkpoint.

Aquella tarde todo había empezado con prisas: habíamos quedado a las seis en la puerta de la escuela para ir al monte At-tur, el monte sagrado de los samaritanos. Sobre las cinco, cuando regresábamos de nuestra vuelta por la ciudad vieja, vimos a Jehad haciendo aspavientos con las manos ‘yalla, yalla, shabab!, hurry up!’. ¿A qué venía tanta prisa? ¡Todavía quedaba una hora! Medio corriendo para no impacientar a Jehad, que seguía cual guardia de tráfico en mitad de la calle, entramos en la escuela. “Van a cerrar el checkpoint a las 18.45. Tenemos que salir ya”. Eran las 17.30 cuando estábamos subiendo al autobús que nos esperaba fuera.

Así fue como nuestra visita, programada, en principio, para toda la tarde, se redujo drásticamente a una hora escasa… ¡trayecto incluido!.

A mitad de camino, entre cuestas y más cuestas, el autobús, que no lograba superar los 20km/h, terminó por pararse en medio de una gran humareda. Botellas de agua, trapos húmedos… y nosotros parados en la carretera. “Ahora sí que no pasamos”, pensé yo.


Por fin consiguieron que el autobús se pusiera en marcha de nuevo. Al poco paró y nuestros compañeros locales se bajaron: el checkpoint en cuestión no permitía el paso a los palestinos, por lo que tuvieron que bajarse antes de llegar a él y esperarnos en el campo.

Continuamos la marcha sin ellos y dos minutos más tarde íbamos todos, sonrientes y despreocupados turistas, hacia el puesto de control. Primero los estadounidenses, luego los ingleses y después el resto de nacionalidades.

Encontramos la casa-museo y al hombre que nos iba a hacer la exposición. Todos sentados bajo un gran candelabro hecho con hortalizas colgando del techo y escuchando las explicaciones sobre la creencia samaritana, debíamos de ofrecer una imagen bastante curiosa.

Abo volvió a mirar el reloj. “Excuse me… excuse me… we must leave now, sorry. The soldiers will close the barrier in one minute… no, in fact they must be closing it right now!”.

Todos teníamos cara de circunstancias: a nadie le apetecía quedarse allí atrapado hasta que a la mañana siguiente (¡ojalá!) volvieran a abrir el puesto de control. Además, nuestros compañeros estaban esperándonos al otro lado. Pero, por aquellas cosas de la vida que uno de vez en cuando hace, no corrimos. Queríamos, claro, que el puesto aún estuviese abierto, pero seguimos andando normalmente, parándonos para tomar fotos, charlando; lo contrario hubiese sido como ponerse de rodillas, doblegarse a la imposición militar. Ni hablar. Quizá en otras cosas no teníamos elección, pero en aquel momento y aquella situación concreta, sí.

Fuimos llegando en pequeños grupos al puesto. Los soldados nos iban saludando con el gesto relajado; nada de pasaportes, nada de chequeos. Les mirábamos y mientras decíamos ‘bye’, pensaba en lo distintas que serían las cosas si les dijéramos que teníamos amigos palestinos.

Nos subimos en el autobús y, mientras nos alejábamos, cerraron la barrera. Ya nadie podría entrar o salir de Nablus por aquella parte de la ciudad.

Al otro lado nos esperaban nuestros colegas, un poco más allá de donde les habíamos tenido que dejar. Nos sentamos en un pequeño muro de piedra. Desde la falda de aquel monte, la vista era espléndida. Contemplando la puesta de sol, maravillados, volvimos a sentirnos libres bajo la ocupación.

Gracias a Dios, hay cosas que todavía no pueden controlar.





martes, 14 de noviembre de 2006

La fábrica de jabón



Es curioso cómo, a veces, las mayores estupideces terminan por tener más sentido de lo que pensábamos.

Hace unos días andaba yo revoloteando por los últimos capítulos del libro Sharon and my mother-in-law cuando me encontré de repente de vuelta en el año 2002, viendo cómo el ejército israelí invadía la ciudad y, entre otras proezas, reducía a escombros la fábrica de jabón.

Justo en ese momento recordé mi último día en Nablus: íbamos corriendo Fawaz (que, por cierto, sigue sin casa), Elsa, Loes y yo por medio de la zona vieja de la ciudad, ultimando las compras para la familia y los amigos. Antes de despedirnos fuimos a ver aquella fábrica. El suelo resbaladizo, las torres altas hechas con las pastillas, el hombre que, arrodillado en el suelo, envolvía a la velocidad de la luz los jabones en papel y los dejaba listos para vender... y también el encargado, que nos mostraba con una sonrisa en la cara un modelo de jabón que hacían con dibujitos, especial para los niños. ‘Tomad: llevaos una, de recuerdo’.

Continué leyendo el capítulo y tuve la terrible sensación de que lo que en realidad estaban haciendo los israelíes era robar nuestros recuerdos. Es como si no quisieran dejar en pie nada a lo que nosotros pudiéramos aferrarnos. Luego me dije ‘Carmen, esos recuerdos están dentro de cada uno de nosotros y los compartimos aun en la distancia, así que deja de decir estupideces: nunca podrán arrebatárnoslos’.

Pero me sentía tan inquieta que decidí contárselo a alguien, y quién mejor que un palestino para hablar sobre tan loco pensamiento. ¿Sabéis lo que me respondió? ‘Ha sido curioso leer tu email: eso es precisamente lo que han hecho y aún siguen haciendo’. Así que ya veis...

Algo que aprendí este verano fue que cuando estás en Palestina, si tienes la oportunidad, debes hacer fotos a todo lo que ves, por si la próxima vez que vuelvas las cosas ya no están donde solían.

Restos de la fábrica de jabón.
Old city. Nablus.

sábado, 11 de noviembre de 2006

Repeticiones

Tengo delante de mí una frase que dice: ‘Al destino le agradan las repeticiones’. Un pedacito de la obra de García Márquez escrito en un corcho.

Siempre me ha parecido una promesa, una esperanza para luchar contra la pérdida de aquello que anhelamos, de aquellos a los que queremos y que, por una u otra razón, cruzaron por nuestras vidas y ahora están lejos.

Cuando volví de Palestina solía mirar el corcho y decirme que algún día volvería, porque así le gustaban al destino las cosas.

Ahora, después de esta semana de noticias en la tele, el cartel no se me presenta tan esperanzador.

¿Es cierto que al destino le gustan las repeticiones? Quizá por eso en Beit Hanun siguen acumulándose los muertos, los asesinados.

Se podría decir, incluso, que al destino le encanta volver una y otra vez sobre lo mismo: sólo así se explica que, después de anunciar su retirada, el ejército israelí volviera a atacar a la población.

Y claro que esto no es nuevo, aunque nos escandalice cuando lo vemos por televisión, como si ocurriera por primera vez.



¿Quién le dará consuelo a este padre que perdió a su mujer y a sus hijos?

¿Quién le explicará las razones?

La noticia aquí.

viernes, 20 de octubre de 2006

La contraoferta

¿Quieren una experiencia inolvidable? ¡Bienvenidos a los Territorios Palestinos Ocupados, Señores... !

* No dejen de pasar por el campo de refugiados de Balata, Ayn o Askar: estaremos encantados de mostrarles los agujeros en las paredes, las casas demolidas o los negocios destrozados.

* Los cementerios tienen unas estupendas vistas: cada tumba posee un extraordinario homenaje al mártir; pura belleza ornamentística.

* Podrán degustar el estupendo arroz con arroz (sentimos que la carne sea demasiado cara como para incluirla en el menú).

* Visita a las ruinas de diversos edificios públicos. Parque temático y turismo, ¡todo en uno!

Y no se preocupen: si en algún momento comienzan a sentir indicios de que algo no es como siempre se lo contaron, comuníquenselo al guía y en seguida serán atendidos por un equipo experto en el tratamiento de este tipo de alteraciones momentáneas. Mientras espera, por favor, recuerde repetir una y otra vez estas simples frases:'el muro es de defensa', 'todos los árabes son terroristas y nos quieren fuera', 'somos la única democracia de la zona'.

Por último, con el deseo de que guarden un grato recuerdo de este viaje humanitario, tenemos el placer de comunicarles que podrán tomar fotografías de ¡¡niños palestinos!! (*) y colgarlas en la pared, de vuelta en sus modestas casas israelíes, para poder decir cada vez que las contemplen: 'Si tan sólo quisieran reconocer que lo hacemos por su bien... ¿Cuándo se darán cuenta de su error?'

(*) Entiéndase por 'niño palestino' cualquiera de los siguientes términos: huérfano, hambriento, privado del derecho a la educación debido a los continuos cierres de escuelas, torturado, encarcelado, falto de asistencia médica por ser denegado el paso a la ambulancia que lo transporta a través del check-point, carente de infancia, humillado, asesinado...


THE ULTIMATE MISSION TO ISRAEL o Cómo convertir la ocupación en una atracción turística

1.895 $ (más una donación obligatoria de entre 500 y 5.000 dólares a la organización) es todo lo que necesita para vivir una experiencia inolvidable.

- Informes directos de agentes del Mossad

- Encuentros con miembros de las fuerzas israelíes que llevan a cabo las matanzas de objetivos palestinos

- Juicios en directo a miembros de Hamas

- Tour por los check-points de Gaza

- Relatos de los héroes de guerra israelíes que salvaron la Patria.

- Vuelo-excursión sobre Galilea y los Altos del Golán

Todo ello y mucho más acompañado, por supuesto, de los mejores servicios: alojamiento de primera clase en el hotel de cinco estrellas Sheraton Plaza (Jerusalén), tres comidas diarias (todas ellas Kosher), autobús de lujo para el transporte, móvil personal para cada uno de los participantes y los mejores guías con amplios conocimientos sobre la guerra contra el terror árabe que desde hace décadas mantiene Israel.

No encontrará otra oportunidad como esta para conocer de cerca la lucha diaria por la supervivencia, la libertad y la democracia.


6 – 13 de noviembre ¡Está a tiempo!

Cortesía de Shurat HaDin, Israel Law Center.

miércoles, 11 de octubre de 2006

El recuerdo

Saed apareció de repente en la pantalla. Creo que ninguno nos lo esperábamos.

El dvd iba avanzando y nuestro compañero explicaba a la cámara cómo su madre fue asesinada hace hoy exactamente cuatro años.

Aquella tarde de julio, en Nablus, todos nos quedamos atónitos. El dolor es más fuerte aún cuando la víctima tiene cara, nombre y apellidos.

Una historia más de las muchas que componen la vida diaria palestina bajo la ocupación y que algunos se empeñan en relegar al olvido.

Bienvenidos al recuerdo…

Fourth Anniversary of the Assassination and Martyrdom of Shaden Abdel Qader Al Saleh Abu-Hijleh

(February 15, 1941--October 11, 2002)


On October 11th 2002 , Shaden Abu-Hijleh (aged 62), a grandmother, peace activist and philanthropist, was murdered in cold blood.

Israeli soldiers deliberately shot her without provocation while she was embroidering inside her home in the West Bank City of Nablus.

Over 15 hollow-point bullets, which are banned by international law, were shot directly at her and her family killing her and injuring her husband and son.


Shaden was a devout patriot and shared with her Palestinian brothers and sisters the aspiration for freedom and liberation from the Israeli military occupation. She worked for Palestinian independence and the preservation of Palestinian national identity on Palestine ’s soil. She joined several organizations and association working for freedom and peace in Palestine and around the world. After her sons and daughter graduated from university, Shaden dedicated her life for the sake of achieving political and social justice and became a notable leader in the women’s movement in Palestine . She was an active member in several local and national organizations:


· Administrative Committee Member, The Charitable Cultural and Social Society, Nablus , Palestine .


· Administrative Committee Member, Society for the Safeguarding of Motherhood and Childhood, Nablus , Palestine .


· Founding Member, Ebal Cultural Center for Palestinian Arts and Folklore, Nablus , Palestine .


· Founding Member, Association for Combating of Smoking and Dangerous Drugs.


· Founding Member, Palestinian Women for Democratic Change.


· Member of the National Popular Committees (Responsible for the disbursement of food supplies to needy families affected by Israeli curfews and sieges of Palestinian towns and villages).


Shaden remained active in all of these noble activities until she was assassinated by the cowardly and treacherous bullets of the Israeli military occupation on Friday, October 11, 2002 .

justice@remembershaden.org www.remembershaden.org