miércoles, 11 de febrero de 2009

Tú... Yo


Mi dignidad no tiene precio, pero necesito comer. Me exprimes, me dejas exhausto, me llevas hasta el límite que linda con la desesperación. Y tú, que eres el que aprieta mi cuello mientras mi familia muere de hambre, ¿me dices que eres más hombre que yo?.

Tú, con tus ejércitos, tus botas, tus carros de combate. Yo, con mi miseria, mis hijos a los que negáis una educación, con mis días de fiesta sin sonrisas... ¿tú me llamas analfabeto, miserable, salvaje?.

Te ríes de mi desgracia mientras tus botas pisan mi tierra y tu lápiz dibuja caprichosos trazados nuevos. Tú, que viniste cargado con metralla, con bombas y fusiles cuando yo ya llevaba besando esta tierra una eternidad, ¿tú me llamas extranjero?. Mi patria no tiene fronteras, tú te empeñas en ponerlas.

¿Qué pensará el niño cuando no despierte por la mañana?

Llevas bajo el brazo montañas de papales, de tratados. En una mano, las leyes – tus leyes - , en la otra tus bombas – nuestras bombas -. Y es que el futuro de mi tierra, de mi gente – mi futuro- se decide en grandes despachos, lejanos, con apretones de manos, respaldados aquí por los golpes de cañón.

Y yo, marioneta inerte en este juego, no puedo más que callar y rezar al cielo por un poco de sosiego. Pero si un día decido cambiar mi estrategia y me armo de valor en medio de mi miedo, y alzo la voz y empuño una piedra con la intención de descalabrar al gigante que me embarga hasta los sueños mientras grito ‘¡Estoy aquí, dejad de pisarme!’ Entonces, digo, el mundo entero despierta de su letargo para volverse a mirarme y exclamar, con ese gesto mezcla de desprecio y compasión barata, el tan consabido: ‘Estos salvajes...’.



2 comentarios:

charrua dijo...

Me parece muy bueno:¡¡tantas veces se llama salvaje a la persona que lucha!!

...y volverán dijo...

Se juzga muy bien desde el sofá ;)